PodrÃa ser posible reconectar tu cerebro para que lo que quiera, incluso lo que se le antoje, sean alimentos más saludables. ¿Cómo? Siguiendo una dieta saludable. Quizás resulta difÃcil, pero es muy posible y solo debes intentarlo.
Lo sabemos, esa no era la solución rápida que esperabas para el irreprimible antojo de helado que te da por la tarde. Pero esta investigación podrÃa llevar a una solución más de ciencia ficción a la epidemia de obesidad.
En un estudio piloto publicado este lunes en la revista Nutrition & Diabetes, los cientÃficos dicen que cambiar tu comportamiento alimenticio puede cambiar cómo reacciona tu cerebro a los alimentos altos y bajos en calorÃas.
"No comenzamos nuestra vida amando las papas fritas y odiando, por ejemplo, la pasta integralâ€, dijo en un comunicado la autora Susan Roberts, directora del Laboratorio de Metabolismo de EnergÃa del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. “Este condicionamiento ocurre con el paso del tiempo en respuesta a comer, repetidamente, lo que está allà en el ambiente de la comida tóxicaâ€.
Asà que tiene sentido que lo opuesto también sea verdad.
Los cientÃficos dividieron a 13 participantes con sobrepeso y obesidad en dos grupos: un grupo de control y otro experimental. Al comienzo del estudio, ambos se sometieron a una resonancia magnética para registrar su actividad cerebral en respuesta a las fotografÃas de varios alimentos.
El grupo experimental después participó en un programa de intervención del comportamiento, que incluÃa menús controlados por porciones y sesiones de grupos de apoyo. A los participantes se les pidió reducir su ingesta de calorÃas entre 500 y 1.000 calorÃas al dÃa y seguir una dieta alta en fibra y proteÃnas para prevenir el hambre y los antojos. Después de seis meses, las personas en el grupo experimental perdieron un promedio de 6,3 kilogramos, mientras que el grupo de control perdió aproximadamente 2,2 kilogramos.
Ambos grupos se sometieron de nuevo a una resonancia magnética, y los investigadores les mostraron a los participantes del estudio fotografÃas de alimentos altos y bajos en calorÃas, como un sándwich de pavo con pan integral y unas papas a la francesa. Analizaron cómo los cerebros de los participantes respondieron a estas fotografÃas, particularmente en el cuerpo estriado, una región conocida por estar asociada con el sistema de recompensas del cerebro.
En estudios previos se mostró que los alimentos altos en calorÃas, grasientos y azucarados desencadenan el centro de placer del cerebro. Es por eso que naturalmente se te antojan esos alimentos no saludables: esperas ser recompensando con dopamina por comerlos.
Pero las personas en el grupo experimental mostraron una respuesta ligeramente diferente al ver alimentos altos en calorÃas después de participar en el programa de intervención. Los investigadores vieron menos actividad en el cuerpo estriado cuando se les mostraban estos alimentos y vieron más actividad cuando se les mostró alimentos bajos en calorÃas.
Lo mismo no ocurrió para el grupo de control.
"Se necesita hacer mucha más investigación, que involucre a muchos más participantes, un seguimiento a largo plazo e investigar más áreas del cerebroâ€, dijo Roberts. “Pero estamos muy alentados por el hecho de que el programa de pérdida de peso parece cambiar qué alimentos son tentadores para las personasâ€.
Fuente: CNN
DJ