AFP. Lo primero que deben hacer es cruzar un río nadando. Una vez del otro lado, deben secarse y vestirse y continuar su camino.
Sin embargo, para las niñas la travesía en más difícil, pues al no tener donde cambiarse, atraviesan el agua con el uniforme puesto.
El ritual lo realizan a diario grandes y chicos que necesitan pasar de un lado al otro, mientras esperan la promesa de las autoridades de construir un puente, ya que el más cercano se ubica a 20 kilómetros.