“De nada sirven las ilusiones, una canción jamás podrá parar la guerra…Por eso hoy canto solamente por cantar”, entonaba una vieja y hermosa canción de la puertorriqueña Nidia Caro. Ni mucho menos un breve artículo de una anónima periodista del Caribe.
“Escribo por escribir”, reconozco, pero es asunto de consciencia pedir que termine la actual masacre en territorios palestinos. ¿Cuánta más sangre de civiles inocentes falta por derramar en Gaza? El bombardeo a una escuela de Naciones Unidas durante el fin de semana y su condena por Estados Unidos, aliado de Israel, ratifican que no hay justificación para tan extrema violencia. Las normas del derecho internacional humanitario han sido ignoradas ofensivamente. Es hora de parar esta barbarie. l