APUNTE.COM.DO.- El Ejército de Israel considera que ninguno de sus frentes abiertos tiene por ahora una solución definida y que su rumbo dependerá de decisiones políticas y diplomáticas. Un funcionario de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) explicó esa postura en un briefing con Infobae el jueves.
Respecto a Líbano, el funcionario describió un alto el fuego entre Israel y el gobierno libanés que Hezbollah, el grupo armado chiita respaldado por Irán, respeta "más o menos". El acuerdo contempla que Israel se retire de algunas zonas, denominadas "zonas piloto", para que el Ejército libanés entre y desmantele la infraestructura de Hezbollah: instalaciones subterráneas y depósitos de armas.
"Hasta ahora, el Ejército libanés no hizo lo suficiente, por lo que vemos", afirmó. Admitió que Israel podría volver a intervenir por su cuenta en esas zonas y que "es algo que podría pasar", aunque señaló que el país necesita "terminar de algún modo la operación en el Líbano". La disyuntiva, planteó, es si confiar en el Ejército libanés y si habrá una solución negociada. "Todavía no estamos ahí", dijo.
Consultado sobre la capacidad del Ejército libanés para desarmar a Hezbollah, respondió que no se trata de un problema de capacidad sino de voluntad. Sostuvo que el gobierno libanés condena a Hezbollah y la presencia iraní, pero que "cuando pasás de hablar a hacer" no asigna suficientes fuerzas ni inteligencia a revisar los lugares donde el grupo se atrincheró. Puso como ejemplo el caso de una casa donde no se hallan armas a simple vista, sin considerar que puede haber una instalación debajo: hacerlo, dijo, puede llevar "dos semanas adicionales", pero forma parte del trabajo.
El marco acordado en junio entre Israel, Líbano y Estados Unidos prevé el desarme gradual de Hezbollah y el retiro israelí del sur libanés. Su implementación es limitada: la última ronda de conversaciones militares en Florida terminó sin avances y el líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó el desarme.
Sobre Gaza, el funcionario sostuvo que el plan de paz de 20 puntos de Donald Trump preveía el desmantelamiento de Hamas, el grupo islamista que gobierna el enclave, y su salida del poder. En cambio, dijo, Hamas sigue gobernando y refuerza su control: cobra impuestos, recluta personal, paga salarios y se apropia de ayuda humanitaria para reconstruir su infraestructura, "ignorando absolutamente" las necesidades de la población.
Según el funcionario, Hamas puede presionar a las familias para que sus miembros se enrolen a cambio de comida, y quien critique al grupo corre riesgo de ser ejecutado. Si Hamas no acepta dejar el poder, afirmó, el gobierno israelí podría decidir hacerlo "por la fuerza": "Eso también es algo que podría pasar".
Las negociaciones del plan de paz están estancadas por una disputa sobre quién da el primer paso. Israel exige que Hamas entregue todas sus armas antes de retirar sus tropas de las zonas de Gaza que controla. Hamas, por su parte, sostiene que solo se desarmará si Israel cumple primero con su parte del acuerdo, que incluye el retiro y el despliegue de una fuerza internacional de estabilización.
El funcionario dijo que ambos grupos ya no tienen las capacidades de antes. Lo más dañado, señaló, fue el liderazgo: Israel eliminó a un jefe, luego a su reemplazante y luego al siguiente, de modo que hoy "hay comandantes de pelotón que ahora son comandantes de brigada". Aun así, advirtió, conservan capacidad de dañar a soldados y civiles, por ejemplo con misiles de corto alcance o infiltraciones.
Sobre Hezbollah, describió que las aldeas chiitas del sur "no eran aldeas, eran bases", con túneles y depósitos bajo las casas, y dijo que los civiles "abrazaron" al grupo. No respondió cuántos combatientes tiene cada organización.
El funcionario dijo que la operación "León Rugiente" contra Irán apuntó sobre todo a los misiles balísticos. Según las estimaciones israelíes, Irán habría tenido 8.000 misiles hacia 2027, lo que Israel consideró una amenaza existencial. Aseguró que la operación degradó "un 80%" esa capacidad, incluidos arsenal, lanzadores y fábricas de componentes, y que se eliminó a la mayor parte de la cúpula del régimen y de la Guardia Revolucionaria. Reconoció que el régimen colocó nuevas personas en esos puestos, pero afirmó que no tienen la misma experiencia.
Afirmó que Irán sigue intentando producir misiles y armas nucleares, algo que, dijo, "el propio régimen dice que hace". Sobre una eventual reanudación de ataques, afirmó que el Ejército puede "empezar una guerra en dos minutos" y que tiene planes, blancos, municiones y pilotos listos. No dio estimación de plazos.
Ante la pregunta sobre quién toma las decisiones operativas tras las elecciones del 27 de octubre, que no dieron mayoría a ningún bloque, respondió que "mientras