APUNTE.COM.DO.- Las fuerzas rusas desplegaron este sábado 7 de noviembre una nueva ofensiva con misiles balísticos y drones contra Kiev y otras regiones de Ucrania, con un saldo de al menos una persona fallecida, ocho heridos y daños en instalaciones energéticas, viviendas y un puente de relevancia sobre el río Dniéper.
El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, detalló que múltiples oleadas de misiles golpearon diversos puntos de Kiev, entre ellos el Puente del Norte. El abastecimiento de electricidad, calefacción y agua fue catalogado como «extremadamente difícil», en un contexto de temperaturas cercanas al punto de congelación.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sostuvo que la falta de misiles Patriot ha limitado la capacidad de defensa aérea del país y ha facilitado que se registren impactos de consideración sobre instalaciones estratégicas.
De acuerdo con Zelenski, Rusia disparó seis misiles balísticos contra el Puente del Norte, de los cuales cuatro alcanzaron la estructura. Añadió que las fuerzas rusas están atacando los puentes sobre el Dniéper, desde Kiev hasta Zaporizhia, al tiempo que golpean subestaciones y redes eléctricas.
El gobernador regional, Tymur Tkachenko, confirmó afectaciones en instalaciones energéticas de al menos tres distritos de la región de Kiev.
La corresponsal de France 24 en Ucrania, Emmanuelle Chaze, señaló que los habitantes de Kiev cuentan con apenas dos o tres horas de electricidad al día, no tienen calefacción y padecen interrupciones diarias en el suministro de agua.
Igualmente, indicó que la ciudad de Cherníhiv quedó totalmente a oscuras y sin conexión a la red eléctrica después de nuevos bombardeos.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que llevó a cabo un ataque masivo contra objetivos del sector militar-industrial ucraniano, así como contra infraestructuras energéticas y de transporte en Kiev y sus alrededores.
Los bombardeos también impactaron instalaciones energéticas en la región de Zhitómir.
La ofensiva aérea rusa se ha recrudecido en las últimas semanas, con ataques concentrados sobre todo en infraestructuras esenciales, en un momento en que la guerra supera los cuatro años y medio desde el comienzo de la invasión a gran escala.