APUNTE.COM.DO.- Dirigentes de organizaciones haitianas descartaron la posibilidad de entablar conversaciones con los grupos armados que operan en Haití, después de que uno de los principales cabecillas pandilleros solicitara a Naciones Unidas abrir un proceso de negociación con las fuerzas internacionales desplegadas en el país.
William Charpentier, del Centro para las Migraciones y Refugiados, sostuvo que los miembros de estas organizaciones criminales deben deponer las armas y presentarse ante las autoridades para responder por los delitos que se les imputan.
"Primero, deben entregar las armas; segundo, entregarse a las autoridades para que paguen en la cárcel todos los crímenes y delitos que han cometido", declaró.
Joseph Cherubin, presidente del Movimiento de Trabajo Humanitario, adoptó una postura semejante y cuestionó que quienes han provocado la violencia en Haití ahora propongan negociar una salida a la crisis.
"Porque con los criminales no se dialoga, porque son pobres. Ahora, él es millonario, él tiene mucho dinero. Ahora va a proteger su dinero, porque ahora el tipo tiene mucho dinero en peso fruto de su trabajo criminal. Ahora quiere diálogo", expresó Cherubin.
Estas reacciones surgieron luego de que Wilson Joseph, conocido como "Lanmò San Jou", jefe de la banda 400 Mawozo, enviara una comunicación al secretario general de la ONU, António Guterres, en la que pedía el envío de una delegación para facilitar un diálogo y una mediación en Haití.
En una misiva fechada el 1 de noviembre, Joseph expresó su disposición a participar en conversaciones con las fuerzas internacionales presentes en territorio haitiano, en un contexto de intensificación de las operaciones contra las pandillas.
El dirigente afirmó que había izado una bandera blanca desde el 20 de agosto y planteó que el diálogo debía primar sobre el uso de la fuerza.
También manifestó inquietud por eventuales represalias contra la población civil tras el despliegue de militares salvadoreños en el país.
Pandillero acusa a políticos haitianos
En una entrevista concedida al programa Esto No Tiene Nombre, transmitida desde Puerto Príncipe, Joseph atribuyó a sectores políticos haitianos haber contribuido al surgimiento y fortalecimiento de las organizaciones armadas.
El jefe de 400 Mawozo acusó a dirigentes políticos de suministrar armas a jóvenes de distintos barrios para usarlos en disputas partidarias y sabotear procesos electorales.
"Los políticos haitianos entregan armas a los jóvenes para sabotear las elecciones", fue parte del mensaje que expresó Joseph.
El líder pandillero también afirmó que sus diferencias se dirigen a los dirigentes de Haití y no a República Dominicana.
Estas afirmaciones corresponden a las declaraciones del jefe de la organización y no constituyen, por sí solas, una comprobación independiente de sus acusaciones.
¿Qué respondió Naciones Unidas?
La Organización de las Naciones Unidas confirmó que recibió la comunicación firmada por Wilson Joseph y dirigida a António Guterres.
No obstante, el portavoz del secretario general, Stéphane Dujarric, precisó que recibir la carta no equivale a respaldar su contenido, reconocer a su autor ni adoptar una posición sobre sus planteamientos.
"La recepción de dicha carta no constituye un respaldo a su contenido, un reconocimiento de su autor ni una posición de las Naciones Unidas", indicó el portavoz.
La organización reiteró su preocupación por los efectos de la violencia sobre las comunidades haitianas e insistió en que todas las operaciones de seguridad deben respetar el derecho internacional, los derechos humanos y las normas de protección de civiles.
Naciones Unidas tampoco anunció la apertura de un proceso de mediación ni confirmó el envío de una delegación para negociar con 400 Mawozo.
La solicitud del jefe pandillero se produce en un momento de nuevas operaciones contra los grupos armados en Haití, con participación de fuerzas haitianas e internacionales, mientras la población continúa sufriendo las consecuencias de la inseguridad.
Todo esto ocurre tras el secuestro de varios ciudadanos salvadoreños en Haití, hecho que motivó el despliegue de un contingente de militares de El Salvador, enviado por el Gobierno de Nayib Bukele para apoyar las operaciones contra las pandillas que mantienen bajo amenaza a la población haitiana.