APUNTE.COM.DO.- Ucrania denunció este lunes que Rusia aprovechó una tregua humanitaria de seis días en la región de Kherson, en el sur del país, para reorganizar su despliegue militar y preparar nuevas acciones en el frente, en lugar de limitarse a cumplir la suspensión de los combates pactada para facilitar la salida de civiles de territorios ocupados.
La acusación de Kiev se conoció tras el fin de la pausa, que permitió evacuar a cientos de residentes de Oleshky, y en una jornada marcada por un nuevo ataque ruso contra una zona de asistencia humanitaria en Zaporizhzhia, con al menos 18 fallecidos.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucranianas afirmó que sus unidades respetaron las condiciones fijadas durante la operación, pero sostuvo que el Ejército ruso utilizó la interrupción de los enfrentamientos para modificar su disposición sobre el terreno. De acuerdo con el comunicado difundido por las autoridades militares, Moscú habría rotado efectivos, reforzado posiciones defensivas y optimizado el abastecimiento de sus tropas.
“El enemigo, por el contrario, utilizó la pausa humanitaria para mejorar sus posiciones”, señaló el mando militar ucraniano. Kiev subrayó que sus fuerzas actuaron dentro de los compromisos asumidos y que la tregua tenía como único propósito facilitar el traslado de la población civil.
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov indicó que no disponía de información concreta sobre los movimientos denunciados. No obstante, consideró que reajustar posiciones durante una suspensión de los combates es una práctica frecuente y afirmó que era razonable suponer que Ucrania también había realizado ajustes militares.
La pausa comenzó el 27 de octubre y concluyó el domingo a las 21 GMT. Fue el período de suspensión localizada de los enfrentamientos más extenso desde el inicio de la invasión rusa a gran escala, en febrero de 2022.
La iniciativa contó con el respaldo de Estados Unidos. La primera dama estadounidense, Melania Trump, participó en las gestiones para concretar el acuerdo y facilitar la evacuación de los residentes de Oleshky, una localidad bajo ocupación rusa ubicada en la margen izquierda del río Dniéper, frente a la ciudad de Kherson, que sigue bajo control ucraniano.
Según Melania Trump, cerca de 800 personas pudieron salir de la población durante la operación. El traslado implicó atravesar territorios ocupados por Rusia antes de completar el recorrido hacia zonas seguras. El sábado, algunos de los evacuados llegaron a la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, donde fueron recibidos por familiares.
La comisionada rusa para los Derechos Humanos, Yana Lantratova, señaló que menos de 750 habitantes permanecían en Oleshky después de los traslados y anunció que se organizarían entregas mensuales de asistencia para quienes continuaran en la localidad.
El defensor del pueblo ucraniano, Dmytro Lubinets, confirmó que ambas partes habían cumplido las obligaciones humanitarias asumidas. También explicó que mantenía contactos con Lantratova para pedir a Melania Trump que contribuya a impulsar nuevas operaciones de evacuación en otras zonas de Ucrania ocupadas por Rusia.
“Al menos vimos que, para salvar vidas, aunque no sea fácil, es posible alcanzar acuerdos”, declaró Lubinets en Kiev. El funcionario expresó su deseo de que la experiencia de Oleshky marque el comienzo de iniciativas orientadas a detener los enfrentamientos.
Sin embargo, evitó atribuir a estos mecanismos un papel central dentro de las negociaciones más amplias impulsadas por Washington para poner fin a la guerra.
Rusia bombardeó una escuela donde se distribuía ayuda humanitaria
El fin de la tregua coincidió con una nueva ofensiva rusa contra población civil. Al menos 18 personas murieron este lunes en Komishuvaja, una localidad de la región de Zaporizhzhia cercana a la línea del frente, después de que las fuerzas rusas lanzaran alrededor de diez bombas aéreas contra una escuela utilizada como punto de distribución de asistencia humanitaria.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, informó que los vecinos que permanecían en la población acudían con regularidad a ese establecimiento para recibir alimentos y otros suministros. Según explicó, parte de los explosivos también alcanzó un refugio en el que se encontraban personas que buscaban protección tras los primeros impactos.
“Los ataques fueron dirigidos contra una escuela utilizada para propósitos humanitarios, la gente estaba recibiendo ayuda humanitaria allí”, denunció el mandatario.
Zelensky sostuvo que las fuerzas rusas conocían la función del edificio, ya que la distribución de asistencia se realizaba allí semanalmente. También indicó que los equipos de emergencia continuaban trabajando para localizar posibles supervivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas.
El jefe de Estado vinculó el bombardeo con la situación posterior a la operación de evacuación en Kherson y reclamó una respuesta internacional contra Moscú. A su juicio, la suspensión temporal de los combates en Oleshky había abierto una oportunidad para explorar nuevos acuerdos humanitarios, pero los ataques posteriores apuntaban en dirección contraria.