APUNTE.COM.DO.- Un trozo de lava procedente de Marte, formado hace aproximadamente 4.100 millones de años, brinda una visión directa de la historia geológica temprana del planeta rojo. La roca, denominada Teghaza 001 o Teg 001, conserva indicios de fluidos y una composición que sugiere condiciones distintas a las actuales, de acuerdo con una investigación publicada en Science.
El meteorito fue recuperado en el desierto del Sahara y llegó a manos de Carl Agee, director y curador del Instituto de Meteorítica de la Universidad de Nuevo México. Su antigüedad lo ubica en las fases iniciales de la formación marciana y, según Agee, lo convierte en la roca de lava de Marte más antigua hallada hasta el momento. A diferencia de la mayoría de los meteoritos marcianos conocidos, que se formaron hace cientos de millones de años, Teg 001 procede de un periodo remoto del planeta.
La datación se obtuvo a partir de diminutos cristales de circón, minerales que permiten fechar rocas ígneas. Yang Liu, investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, especializado en rocas y suelos extraterrestres mediante métodos de microhaz, trabajó junto con científicos del Instituto de Tecnología de California para analizar esos cristales con el método uranio-plomo.
El resultado fijó la edad del meteorito en unos 4.100 millones de años. “Hay algunas partes de Black Beauty que tienen esa edad, pero el meteorito en sí es una conglomeración de muchos tipos de roca diferentes. Teghaza 001 es solo un tipo de roca pura, y tiene 4.100 millones de años o más, así que fue una gran sorpresa”, dijo Agee. “Es la roca ígnea marciana más antigua jamás encontrada, con mucha diferencia, pero además, parecía tener indicios en su composición que sugerían que había estado en un entorno con fluidos y agua circulando a través de ella”.
El hecho de que Teg 001 esté compuesto por un único tipo de roca permite observar una parte de la corteza antigua del planeta sin la mezcla presente en otros especímenes. El contraste es Black Beauty, una roca marciana vinculada a la corteza del planeta y rica en agua, que reúne distintos tipos de materiales.
Agee estudia desde hace tiempo el origen, la evolución y la diferenciación de los interiores planetarios. Cuando recibió las muestras recuperadas en el Sahara, advirtió que una de ellas poseía rasgos texturales, mineralógicos y compositivos que no suelen aparecer en meteoritos marcianos. La comparación inicial con Black Beauty surgió de esas características, aunque no eran idénticas.
“Me di cuenta de que este se parecía un poco a Black Beauty, no exactamente, pero sí en los valores de isótopos de oxígeno”, dijo Agee. “Lo examiné al microscopio y encontré dominios con altos niveles de óxido de manganeso, un compuesto que los rovers buscan en Marte como indicador de entornos propicios para la vida”.
Para despejar el origen de esa anomalía, Agee y Karen Ziegler, científica del Instituto de Meteorítica y profesora de investigación del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad de Nuevo México, utilizaron una microsonda electrónica y las capacidades de análisis de isótopos de oxígeno del Centro de Isótopos Estables de la institución. Hallaron proporciones inusuales de esos isótopos, minerales alterados y concentraciones elevadas de óxido de manganeso, un subproducto común de la vida microbiana.
La experiencia del equipo de la Universidad de Nuevo México en identificación y análisis de meteoritos dio paso a una colaboración con el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, la División de Análisis de Ciencias Geológicas y Planetarias del Instituto de Tecnología de California, el Departamento de Ciencias de la Tierra, Planetarias y Espaciales de la Universidad de California en Los Ángeles y la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Clima de la Universidad de Maine.
Uno de los hallazgos del estudio es que el meteorito interactuó con fluidos en la superficie marciana hace miles de millones de años. Su composición isotópica de oxígeno y los minerales modificados indican condiciones ambientales distintas de las del planeta frío y seco actual. Esos indicios se ajustan a las hipótesis desarrolladas durante décadas que plantean un Marte más cálido, húmedo y con mayor actividad geológica.
“También encontramos isótopos de oxígeno anómalos y dominios con altos niveles de manganeso. Todo ello concuerda con la hipótesis de que proviene de una época en Marte, desde sus inicios, cuando el entorno marciano era diferente al de la época en que se formaron y erupcionaron la mayoría de los meteoritos marcianos que observamos, hace unos cientos de millones de años, cuando Marte era un desierto árido, tal como lo es ahora”, afirmó Agee. “Esta muestra probablemente proviene de un entorno en Marte más parecido al de la Tierra”.
Ese intervalo corresponde al periodo prenoeico, la etapa geológica más antigua de Marte.