APUNTE.COM.DO.- La sobreexplotación de la fauna silvestre figura entre las principales amenazas para la biodiversidad, y un nuevo estudio indica que su alcance es mucho mayor de lo que se pensaba. Investigaciones anteriores calculaban que en el mundo se comercializan y utilizan alrededor de 50.000 especies de plantas, animales y hongos, pero el nuevo trabajo sostiene que esa cifra subestima la realidad.
La primera estimación exhaustiva sobre la sobreexplotación de la vida silvestre concluye que este mercado internacional afecta a más de 107.000 especies, una cifra que podría ser aún mayor, ya que el comercio se gestiona casi sin información precisa: no se sabe con exactitud cuánto se extrae, cuánto permanece en la naturaleza ni si los ecosistemas pueden soportarlo.
Los detalles del trabajo, liderado por la Universidad de Melbourne (Australia), fueron publicados este viernes en la revista Science Advances.
"Cuando pensamos en el comercio de vida silvestre, solemos pensar en elefantes, tigres y pangolines. Pero es mucho más que eso: la venta de vida silvestre incluye madera, mariscos, plantas medicinales, mascotas, flores, peces ornamentales y hongos, y la mayor parte es legal", señaló la investigadora principal del estudio, Alice Hughes.
El análisis sugiere que el comercio legal "no solo vale aproximadamente 10 veces más que el comercio ilegal, sino que además incluye al menos el doble de especies en el mercado de lo que se creía anteriormente", y para la mayoría de ellas hay "muy pocos datos o ninguno".
"No hay datos sobre cantidad y origen para evaluar si el comercio supone un riesgo para la supervivencia de las especies", lamentó Hughes. Sin esos datos, agregó, resulta imposible medir con precisión los riesgos para la biodiversidad ni "identificar cuándo el comercio está llevando a las especies al declive".
El trabajo identifica varias razones por las que el sistema mundial de control del comercio de especies silvestres no funciona. La primera es que los tratados internacionales como CITES solo vigilan a las especies en peligro de extinción, que representan menos del 2 % del comercio mundial, mientras que el 98 % restante puede circular por el mundo sin un registro sistemático.
La única excepción es la base de datos LEMIS de Estados Unidos, que es "el único país que registra sistemáticamente y comparte públicamente datos comerciales de una amplia gama de sectores. En gran parte del resto del mundo, simplemente no existen datos equivalentes", explicó Hughes.
Otras razones son que las etiquetas aduaneras son muy vagas y solo reflejan categorías genéricas como 'pescado' o 'cuero de reptil', lo que oculta el impacto real sobre las especies, y que las plantas, hongos, insectos y reptiles —muy demandados como mascotas— pasan prácticamente desapercibidos en este tráfico mundial.
El estudio también advierte que, tras las incautaciones por tráfico ilegal, los registros no especifican qué se ha interceptado ni de qué país procede, a lo que se suma que la mayoría de los países aún dependen de trámites en papel, fáciles de extraviar y difíciles de compartir con otros estados.
Así, sin saber con exactitud qué especie es, de dónde procede ni cuántos ejemplares quedan en libertad, "resulta imposible garantizar que el comercio de vida silvestre no conduzca a extinciones silenciosas", concluye el estudio.
Ante estos datos, los autores piden un cambio radical en la forma de registrar e informar sobre este comercio. "Para cambiar la situación actual, necesitamos estandarizar la recopilación de datos sobre comercio. En la actualidad, los datos se limitan en gran medida a un número reducido de fuentes, y esta falta de sistematización en la recolección de datos impide realizar evaluaciones de sostenibilidad o nuestra capacidad para gestionar los impactos del comercio", aseguró Hughes.
"Si de verdad queremos frenar la pérdida de biodiversidad, necesitamos informes mucho más completos, transparentes y coordinados a nivel mundial sobre el comercio de especies silvestres", concluyó la investigadora.