APUNTE.COM.DO.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronosticó que el régimen cubano se derrumbará en un plazo de dos años y medio o incluso antes, durante unas declaraciones ofrecidas en Florida en las que, no obstante, no anunció de manera formal una intervención militar en la isla.
El mandatario sostuvo que el gobierno de La Habana “no va a durar mucho más” y destacó que el secretario de Estado, Marco Rubio, sigue de cerca la situación gracias a sus raíces cubanas.
Trump relacionó el caso cubano con la estrategia de su administración hacia otros países de la región y puso como referencia lo sucedido en Venezuela. “Vamos a terminar con Irán y luego pasaremos al otro. Eso se resolverá en dos años. Antes, en realidad”, expresó en una entrevista con el periodista Benny Johnson.
En esa misma conversación, el presidente aseguró que existen cero probabilidades de que un Castro continúe al frente de Cuba cuando él deje el poder en 2028. Describió a la isla como un “país fallido” y afirmó que su Gobierno logrará que “la gente regrese allí muy pronto”. En otro acto celebrado en Florida días antes, había planteado el envío de embarcaciones cerca de la costa cubana y señaló que Rubio sería el responsable de negociar un acuerdo.
La posibilidad de una operación armada fue planteada por José Daniel Ferrer, líder opositor cubano en el exilio. Citado por la cadena NTN 24, Ferrer manifestó que, después de una eventual resolución de la situación iraní, el régimen cubano podría desaparecer mediante “una operación relámpago y muy efectiva”.
El dirigente reveló que mantiene contactos con funcionarios estadounidenses desde finales del año pasado y sostuvo que la información pública apunta a una operación ya definida contra las autoridades cubanas. Según su versión, las sanciones y los movimientos militares posteriores a la operación del 3 de enero en Venezuela para capturar al exdictador Nicolás Maduro anticipan un desenlace similar.
Ferrer fue explícito al describir lo que espera: “Va a haber intervención, va a haber una acción militar, porque los del régimen castrocomunista no entienden razón”. También expresó su deseo de regresar de inmediato a Cuba y afirmó que la oposición democrática cuenta con estructura, liderazgo y planes para una transición.
Por su lado, el secretario Rubio afirmó el pasado 26 de octubre que Cuba necesita “un cambio muy drástico”. Días antes, había llamado a los habitantes de la isla a colaborar de forma discreta con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para impulsar un “cambio positivo”. En septiembre, el secretario de Estado sostuvo que Cuba “ya ha caído” porque, a su juicio, carece de una economía funcional y está gobernada por dirigentes que defienden una revolución agotada. Rubio describió al país como un “Estado fallido” y advirtió a quienes confían en resistir hasta el fin de la Administración Trump que deberán rectificar.
Frente a esas advertencias, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró que el Gobierno de La Habana puede soportar la presión de Washington “el tiempo que haga falta”. Su postura parte de la expectativa de que la política estadounidense hacia Cuba terminará cambiando.
El contraste entre la presión que Trump y Rubio anticipan desde Washington y la apuesta cubana por resistirla define el escenario político actual. La disputa se centra en cuál de las dos estrategias se impondrá antes de que concluya el mandato presidencial estadounidense.