APUNTE.COM.DO.- Los ministros de Asuntos Exteriores del G20 finalizaron este sábado en Atlanta (Estados Unidos) una reunión de dos días que concluyó sin un comunicado conjunto, consecuencia de la ausencia de acuerdo en torno a las principales crisis internacionales, en particular las guerras de Ucrania y de Irán.

El encuentro estuvo presidido por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y sirve como antesala de la cumbre de líderes del G20 que el presidente Donald Trump acogerá en diciembre en su club de golf situado a las afueras de Miami.

Las principales economías del mundo se reunieron para tratar las alteraciones en las cadenas de suministro, el mercado energético y la seguridad alimentaria generadas por la invasión rusa de Ucrania, la guerra de Estados Unidos contra Irán, los aranceles aplicados por Trump y las maniobras de China en el mar de la China Oriental.

Las diferencias se hicieron evidentes desde el comienzo: Estados Unidos, como anfitrión, tuvo que anular la tradicional foto de familia debido a que los representantes europeos se negaron a posar junto al ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov.

Rubio abrió la sesión el viernes con un discurso de unidad y un llamado a la cooperación ante lo que calificó como «un momento decisivo» para el mundo.

En su comparecencia ante la prensa de clausura, este sábado, Rubio señaló que hay consenso sobre cuáles son los problemas principales, pero existe un «intercambio de problemas» en cuanto a sus causas y las posibles soluciones.

«No pretendería hacerles creer hoy que estamos cerca de encontrar soluciones universalmente aceptadas para estos problemas. Pero sí creo que estamos trabajando juntos para resolver algunos de ellos», afirmó.

Antes, el ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, cuyo país no integra el G20 pero fue invitado por Washington, manifestó a los periodistas que resulta normal la falta de consenso dada la delicada coyuntura actual.

«Hay guerras en curso y tenemos a participantes en esas guerras sentados a la mesa, por lo que es muy difícil acordar una postura común», expresó.

La presencia de Lavrov se convirtió en un foco de discordia para los europeos, en un contexto en el que Estados Unidos ha suavizado las sanciones energéticas contra Rusia y Ucrania denuncia escasez de munición para hacer frente a un aumento de los ataques aéreos rusos contra su infraestructura energética.

Además, los ucranianos, que no forman parte del G20 pero han participado en foros similares, no recibieron invitación del anfitrión estadounidense.

El ministro ruso llegó a Atlanta después de que Moscú denunciara demoras de Washington en la concesión de visados para su delegación.

Al entrar a la reunión, el ministro alemán, Johann Wadephul, descartó una foto de familia que incluyera a Lavrov, un boicot que los europeos ya promovieron en la reunión ministerial de Finanzas del G20 celebrada en agosto pasado.

«No habrá ninguna foto de familia en la que nuestros socios europeos aparezcan junto al señor Lavrov, porque sigue siendo válido lo que ya dije ayer: no puede haber normalidad en las relaciones con Rusia», declaró el alemán a la prensa.

Junto al ministro alemán, acudieron a Atlanta la alta representante de la Unión Europea, Kaja Kallas; el ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot; el del Reino Unido, Ed Miliband, y la viceministra italiana, Maria Tripodi.

Trump ha invitado a su homólogo ruso, Vladímir Putin, al G20 de Miami, aunque el Kremlin todavía no ha confirmado la asistencia del mandatario, que no participa en un foro del G20 desde 2019.

Estados Unidos quiso centrar la reunión en la libertad de navegación a causa del bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el comercio mundial de petróleo que Irán cerró desde el inicio de la ofensiva estadounidense e israelí de principios de año.

Trump podría retomar los ataques a gran escala contra Irán una vez transcurran las elecciones estadounidenses de medio mandato del próximo martes, en las que las encuestas apuntan a una posible victoria de la oposición demócrata, en medio del descontento por el aumento del precio de la gasolina derivado de la impopular guerra de Irán.

Rubio se reunió en Atlanta con sus homólogos de Arabia Saudí y Turquía ante los temores de una escalada regional.

La exclusión de Sudáfrica del G20 por parte de Estados Unidos, que acusa sin pruebas al país de cometer un genocidio contra la población blanca, también ha provocado malestar entre los miembros del grupo.