APUNTE.COM.DO.- Los civiles evacuados de Oleshky, ciudad ucraniana bajo control ruso, arribaron a Bielorrusia el sábado como parte de una operación de rescate de gran escala llevada a cabo durante el alto el fuego más relevante desde que las fuerzas del Kremlin lanzaron la invasión a gran escala hace cuatro años y medio.

Los habitantes de Oleshky, situada a orillas del río Dniéper, comenzaron el viernes el largo trayecto para abandonar la región devastada por la guerra mediante convoyes de autobuses. La tregua en la provincia sureña de Jersón entró en vigor a las 3 de la madrugada del martes y se prevé que se mantenga hasta la noche del domingo.

A los cerca de 2.000 residentes que permanecían en la localidad se les dio la posibilidad de trasladarse a territorio bajo control ucraniano o ruso, o de quedarse en la ciudad con alimentos y suministros médicos.

El Ministerio de Defensa de Rusia indicó que las personas que optaron por ir a zonas controladas por Ucrania fueron llevadas primero a la ciudad rusa de Anapa y desde allí embarcaron en aviones con destino a Gómel, en Bielorrusia. Agregó que viajaban acompañadas por Dmytro Lubinets, comisionado de derechos humanos de Ucrania.

El grupo fue recibido en Gómel por socorristas, personal médico y voluntarios de la Cruz Roja, según reportó el medio estatal bielorruso Belta.

El legislador ucraniano Davyd Arakhamia señaló que cuatro aeronaves con evacuados rumbo a Ucrania habían aterrizado en Bielorrusia y que los pasajeros estarían en territorio ucraniano “en cuestión de horas”.

La defensora del pueblo de Rusia y principal representante del Kremlin en la misión, Yana Lantratova, manifestó que también se emplearon autobuses para trasladar a quienes decidieron marcharse a territorio ruso.

Ni Moscú ni Kiev han precisado cuántas personas eligieron abandonar la ciudad, pero la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump —quien según la Casa Blanca contribuyó a negociar la tregua localizada— informó el viernes en redes sociales que el convoy humanitario logró evacuar de forma segura a más de 750 personas.La imagen, distribuida por la oficina del Defensor del Pueblo de Ucrania, el defensor del pueblo Dmytro Lubinets (centro, derecha), y su homóloga rusa, Yana Lantratova, hablan con reporteros antes de partir hacia Oleshky para evacuar a la población local a un lugar seguro durante un alto el fuego temporal vinculado a una misión humanitaria, en la provincia ucraniana de Jersón, el 30 de octubre de 2026. (Oficina del Defensor de Pueblo de Ucrania vía AP)

Funcionarios de ambos países cooperaron en este esfuerzo humanitario conjunto, poco habitual, que ofreció un breve respiro en su dura guerra de desgaste.

Además del aparente papel de Melania Trump, el papa León XIV —el primer pontífice estadounidense de la historia— también presionó a los líderes de Rusia y Ucrania para que autorizaran la entrega de ayuda y la evacuación de civiles.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, celebró el sábado la autorización estadounidense para que Kiev compre 500 interceptores Patriot PAC-3, pero pidió a sus socios que suministren las armas a partir de existencias ya disponibles para proteger al país este invierno, advirtiendo que la venta recién aprobada por Washington podría tardar años.

“Ahora mismo, los rusos atacan nuestra infraestructura energética todos los días. Solo en estas últimas dos semanas de octubre, ya ha habido más de 30 ataques rusos contra partes críticas de nuestra red eléctrica”, escribió Zelensky en X.

La Casa Blanca afirmó el viernes que había aprobado una propuesta de venta de interceptores de defensa aérea Patriot valorados en 2.100 millones de dólares, después de que Kiev acusara al Pentágono de retrasar las entregas de esa munición crucial, necesaria para frenar los misiles balísticos rusos.

El Departamento de Estado indicó que los 500 misiles Patriot para Ucrania se comprarían con donaciones de Canadá, Alemania y Noruega a través de un programa estadounidense y que no se utilizarán fondos propios.