APUNTE.COM.DO.- Con las elecciones de medio término del martes 3 de noviembre en Estados Unidos a solo tres días de distancia, los demócratas podrían recuperar la Cámara de Representantes al alcanzar entre 227 y 240 escaños, de acuerdo con las proyecciones que divulgó el viernes The Cook Political Report.

Ese análisis señala que el partido demócrata mantiene ventaja, al menos leve, en más de 218 distritos. Si ese escenario se confirma, los demócratas lograrían su mayor cantidad de bancas en la Cámara Baja desde 2009, si bien quedarían por debajo de los 257 escaños que obtuvieron tras los comicios de 2008, cuando el ex presidente Barack Obama llegó a la Casa Blanca.

El boletín informativo ajustó en las semanas previas la previsión de decenas de contiendas en favor de los demócratas. El informe también señala que el nivel de aprobación del presidente Donald Trump es inferior al esperado incluso en distritos de mayoría republicana donde el mandatario logró triunfos amplios en las elecciones de 2024.

Se trata del segundo pronóstico de esa firma que anticipa una victoria demócrata en la Cámara de Representantes, en sintonía con la mayoría de los sondeos difundidos durante la etapa final de la campaña. La disputa por el Senado se presenta más reñida. Kansas, Iowa, Maine, Texas, Ohio, Alaska y Míchigan concentran varias de las elecciones que podrían definir el control de esa cámara.

El agregador Decision Desk HQ estimó que los demócratas tienen un 80% de probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes, tres puntos más que una semana antes. Esa misma medición les asigna un 60% de posibilidades de controlar el Senado, cuatro puntos por encima de su estimación previa.

En los comicios del próximo martes se definen la totalidad de los escaños de la Cámara de Representantes, un tercio de las 100 bancas del Senado y las gobernaciones de 36 estados, además de numerosos cargos locales.

Los votantes estadounidenses acudirán a las urnas en unas elecciones legislativas marcadas por el impacto del alto costo de vida, un factor que amenaza el control republicano del Congreso y ejerce presión sobre el presidente Donald Trump.

Trump asumió la Presidencia en enero de 2025 con el respaldo de electores que esperaban una reducción de la inflación, luego de la escalada de precios registrada durante el gobierno de Joe Biden tras la pandemia y la guerra de Ucrania.

La evolución reciente de la inflación complica al oficialismo. Durante los últimos seis meses de la administración demócrata, el índice promedió 2,67%. Entre abril y septiembre, bajo el actual gobierno republicano, el indicador alcanzó 3,67%, un punto porcentual más.

En 2025, Trump impulsó una política comercial basada en aranceles que encareció parte de las importaciones. A ese efecto se sumó la guerra con Irán, iniciada tras los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero, que afectó la circulación comercial a través del estrecho de Ormuz y elevó los precios de la energía.

La inflación se ubicó en 3,7% en septiembre, mientras que el encarecimiento de los combustibles trasladó presión a los costos de transporte, alimentos y otros gastos domésticos. La gasolina superó los USD 4 por galón en el promedio nacional y el diésel alcanzó máximos históricos durante el año.

Un relevamiento del Pew Research Center expuso que el 84% de los votantes señala a la economía como su principal inquietud. "Es ridículo. Todo ha subido, desde la gasolina hasta el transporte", resumió Kyler Daugherty, trabajador de la salud de 43 años, mientras cargaba nafta en Fort Lauderdale.

William Galston, investigador de la Brookings Institution, puso el foco en dos decisiones concretas de Trump como responsables del alza generalizada: los aranceles y la guerra con Irán. "Está en manos del presidente eliminar la mayoría de los aranceles que impuso y poner fin a la guerra que comenzó", planteó.

(Con información de EFE)