APUNTE.COM.DO.- La estación de trenes de Atocha, en el centro de Madrid y una de las más concurridas de España, muestra este viernes un ambiente inusual: las maletas siguen ocupando los vestíbulos, pero con menos intensidad y sin la prisa y el ruido habituales.

Entre las razones de esta situación figura la huelga ferroviaria que se desarrolla en el país, con los maquinistas de la compañía Ouigo convocados a parar este viernes y el próximo lunes para exigir mejoras laborales. A ello se suman las consecuencias de la suspensión de la conexión de alta velocidad entre Madrid y Andalucía a causa del trágico accidente ferroviario del miércoles, que dejó 69 fallecidos.

La chilena Valesca Ortiz relata a CNN que al llegar a la estación le indicaron que el pasaje estaba cerrado por la huelga. Junto a ella, Francisco Vargas señala que intentarán reclamar la devolución del dinero y buscar una solución rápida para llegar a Barcelona, ya que el tren de Ouigo al que pensaban subir antes de las dos de la tarde no va a salir.

Ambos son de Chile, pasan unos días en España y se desplazaban a la Ciudad Condal antes de regresar a su país. Vargas explica que el viaje no es solo de vacaciones, ya que en Barcelona le esperan para una reunión de negocios: “Vinimos a abrir un negocio acá”, destaca, “tenemos la reunión a las seis y media de la tarde y no sé si vamos a llegar”.

Como ellos, otros veinte mil pasajeros se verán afectados, según un comunicado de la compañía compartido con CNN. Al no poder asegurar unos servicios mínimos, la empresa se ha visto obligada a suspender los cuarenta trenes que tenía previsto movilizar entre ambas jornadas.

Marina Corral, que acaba de llegar de Barcelona y tiene previsto seguir a su ciudad natal, Ciudad Real, comenta con buen humor que tardará dos horas y media en vez de cincuenta minutos. En condiciones normales haría ese trayecto en un tren de alta velocidad, pero no podrá porque su destino está en la ruta a Andalucía. Por eso la alternativa es trasladarse en trenes de la vía convencional, que tardan más. “Prefiero llegar con retraso, pero llegar bien”, añade.Una grúa montada sobre camión opera en el lugar de un choque ferroviario entre dos unidades de alta velocidad, un tren Renfe AVE y un tren Iryo, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid, entre Urda y Los Yebenes, en la provincia de Toledo, el 28 de octubre de 2026.

En sus palabras no solo hay resignación, también algo de preocupación. Desde el Gobierno asumen que la desconfianza hacia el estado de la red estatal ferroviaria ha crecido por la tragedia del miércoles. Por ese motivo han prometido medidas para reforzar la seguridad, aunque por el momento no parecen haber calado entre todos los usuarios.

Carmen Prior, que acaba de llegar a Madrid tras pasar unos días de vacaciones en Tarragona, recuerda: “Justo estuve aquí el día del accidente, en Atocha. Estaba desayunando por aquí y vi bastante revuelo. La verdad que luego, coger el tren, me costó un poquito”.Varios pasajeros caminan por un andén junto a un AVE en la Estación de Atocha de Madrid este jueves.ALERTA RELOJ SAN EMETERIO.jpg