APUNTE.COM.DO.- El negocio The Tortilleria Factory parece detenido en el tiempo. Su local en McAllen, Texas, tiene casi 115 años de antigüedad, según calcula su actual propietaria. La fachada muestra la pintura desgastada, igual que los letreros del exterior, y para entrar hay que atravesar unas puertas de madera. En el interior permanecen muebles, maquinaria y artefactos del siglo pasado, y no se aceptan tarjetas: los pagos se hacen únicamente en efectivo.
“Vienen personas que ahora tienen 80 años y dicen: ‘Me traían cuando estaba chiquito y ahora yo traigo a mi nieto’”, relata Irma González, dueña del establecimiento, a CNN mientras amasa para hacer tortillas en el comal.
González tiene 66 años, es mexicana y reside en Estados Unidos. Junto a sus tres hijas, que poseen la ciudadanía estadounidense, se dedica a preparar a mano tortillas de maíz y de harina, además de gorditas rellenas —entre las más solicitadas están las de carne guisada y las de picadillo— para los clientes del lugar, conocido también como el restaurante El Pocito.





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