APUNTE.COM.DO.- Los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los 20 (G20) se darán cita este viernes y sábado en Atlanta en un ambiente dominado por las divergencias en torno a los conflictos armados, la libertad de navegación y las fricciones comerciales, factores que inciden en la seguridad global y en el precio de los combustibles.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, estará al frente de esta cita preparatoria de la cumbre de líderes del bloque, agendada para diciembre en el club de golf de Donald Trump en Miami.
Entre los asuntos previstos figuran la guerra entre Rusia y Ucrania, el enfrentamiento de Estados Unidos e Israel con Irán, los aranceles impuestos por Washington y la situación en el mar de China Meridional. Voceros oficiales de EE. UU. indicaron que la prioridad de Washington será abordar las discrepancias sobre la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el mar Negro y el mar del Este.
La reunión tiene lugar en momentos en que se especula sobre una posible nueva intervención militar estadounidense en Irán. De acuerdo con medios de ese país, funcionarios estadounidenses advirtieron a gobiernos de Medio Oriente y a aliados de la región que se preparen para eventuales ataques después de las elecciones legislativas del martes y ante una posible represalia del régimen iraní.
El Departamento de Estado sostuvo que la cita de cancilleres pretende impulsar la cooperación frente a las crisis económicas y de seguridad. El jefe de la diplomacia estadounidense considera que el encuentro servirá para "fomentar la cooperación práctica en los desafíos económicos y de seguridad compartidos", según indicó la cartera.
Washington busca que el grupo encuentre salidas a las "crisis geopolíticas que contribuyen a las perturbaciones económicas mundiales". Otras prioridades estadounidenses son las amenazas a la libertad de navegación, la seguridad energética y alimentaria, y la preservación de las cadenas de suministro de minerales críticos.
Elaine Dezenski, directora del Centro de Poder Económico y Financiero de la Fundación para la Defensa de las Democracias, declaró a Associated Press que la cita pondrá a prueba la capacidad de Estados Unidos para colaborar con sus socios pese a las diferencias.
"La reunión de Atlanta se celebra en un contexto de creciente desacuerdo sobre el orden económico mundial, y la prueba de fuego es si Estados Unidos puede fomentar la cooperación con sus socios cuando el consenso de todos los miembros parece inalcanzable", afirmó durante una teleconferencia con periodistas.
Dezenski también apuntó que el gobierno de Donald Trump se mostró dispuesto a articular coaliciones al margen del G20 para avanzar en sus prioridades de política exterior. "La reunión ofrece la oportunidad de evaluar si Estados Unidos puede convertir las preocupaciones compartidas en materia de seguridad económica en una cooperación más significativa con sus socios, incluso sin un consenso", sostuvo.
La participación de Rusia en la cumbre del G20 genera resquemor. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, llegó de madrugada a Atlanta, en un momento en que Moscú intensifica sus ataques contra Ucrania. China enviará a un viceministro de Asuntos Exteriores, mientras que la mayoría de los demás países estarán representados por sus principales responsables diplomáticos.
Asimismo, la eventual asistencia del presidente Vladímir Putin a la cumbre de diciembre en Florida inquieta a los aliados europeos de Estados Unidos, en medio de la política de Trump hacia el Kremlin. La presencia rusa incomoda a los representantes del viejo continente, sobre todo después de que Washington eximiera a Moscú de nuevas sanciones.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso cuestionó las dificultades para obtener los visados de su delegación, que se resolvieron a último momento. La portavoz de la cartera, María Zajárova, afirmó que los inconvenientes evidenciaron que "no todos en Washington estaban contentos" con la participación de Lavrov. La vocera señaló que el canciller aprovechará la cita de Atlanta para defender una "rápida reforma de las instituciones económicas mundiales" y promover la visión rusa de un "mundo multipolar".
Ian Kelly, exembajador de Estados Unidos en Georgia durante el primer mandato de Trump y profesor de relaciones internacionales y diplomacia en la Universidad Northwestern, consideró que la invitación puede acarrear costos políticos para la Casa Blanca antes de las elecciones legislativas. El exdiplomático estimó que la participación del canciller ruso dificultará cualquier intento de acordar una posición común sobre la guerra entre los miembros del G20. "Sin duda, restará impacto al mensaje que, al menos, los miembros occidentales desean transmitir", dijo. Ucrania, que no forma parte del G20 pero recibió invitaciones para citas similares en años anteriores, no acudirá a la reunión de Atlanta.
Sudáfrica tampoco aparece entre los invitados, en medio de sus disputas con la administración Trump. El país ejerció la presidencia del G20 el año pasado, aunque Trump, Rubio y otros altos funcionarios estadounidenses no asistieron a las reuniones que organizó.