APUNTE.COM.DO.- En enero de 2026, varios peloteros venezolanos ligados a los Brewers de Milwaukee cumplían rutinas de preparación en distintos puntos. William Contreras llevaba a cabo un plan especial con un preparador físico en Orlando, mientras que Jackson Chourio hacía un trabajo similar después de haber disputado algunos encuentros en Venezuela con Águilas del Zulia. Ángel Zerpa y Antonio Senzatela también formaban parte de ese grupo, en el caso de este último con un recorrido que no imaginaba cómo concluiría el año.
Néstor Corredor tenía a su cargo la supervisión de esos trabajos, de manera remota, mientras Luis Lara se alistaba para una campaña que le cambiaría la vida, ya que se disputaba un puesto en el entrenamiento primaveral con la meta de subir a las Grandes Ligas de Béisbol con la organización de Milwaukee.
Todos ellos, con la excepción de Lara, tenían por delante un objetivo inmediato claro: habían sido convocados por Omar López para integrar la selección venezolana que competiría en el Clásico Mundial de Béisbol. Alcanzar el título mundial representaba una deuda pendiente para un país que vive con enorme intensidad el béisbol, y así lo asumieron los jugadores.![]()






