APUNTE.COM.DO.- El servicio de seguridad interior de Israel, el Shin Bet, investiga una posible injerencia extranjera en las elecciones legislativas celebradas el martes, en un contexto de negociaciones para formar Gobierno tras unos comicios que mantuvieron el empate entre los dos principales bloques políticos.
La sospecha apunta al envío de fondos desde Qatar y otros países para incentivar la participación del electorado árabe, lo que ha generado una disputa política entre el oficialismo y la oposición.
El director del Shin Bet, David Zini, informó al primer ministro Benjamin Netanyahu, al líder del partido Yashar, Gadi Eisenkot, y al jefe de la oposición, Yair Lapid, sobre las sospechas de interferencia extranjera en la elección del 26.º Parlamento. Según el organismo, la inteligencia que originó la pesquisa fue recopilada de forma independiente y no provino de ningún partido ni actor político.
El presidente de la Comisión Electoral Central, el juez Noam Sohlberg, instruyó por escrito el miércoles a Zini para que investigara las sospechas de financiamiento extranjero ilegal y soborno electoral. En la carta, Sohlberg calificó las sospechas como graves pero aclaró que no podía evaluar su fundamento, y solicitó a Zini reunir pruebas que las confirmaran o descartaran, con hallazgos disponibles durante la semana siguiente debido al calendario de apelaciones electorales.
El Shin Bet precisó que, hasta la conclusión de los comicios, Sohlberg fue la única persona fuera de la agencia con acceso a la inteligencia que originó la indagatoria. El organismo describió la investigación como “limitada en su alcance” y subrayó que no debía usarse para sospechar de todos los votantes árabes.
Ni la carta de Sohlberg ni el comunicado posterior del Shin Bet identificaron países, partidos o vías de financiamiento concretas. El servicio de seguridad advirtió que la pesquisa sigue incompleta y que cualquier declaración sobre el contenido o la naturaleza de las sospechas no representa su posición oficial. Fuentes del organismo señalaron además que la investigación no interferirá con la presentación de los resultados certificados al presidente Isaac Herzog, prevista para el 4 de noviembre.
Diversas fuentes de seguridad consultadas por medios locales coincidieron en que la pesquisa sobre la financiación de Doha para aumentar la participación árabe es puntual y carece de las dimensiones que podrían alterar el resultado electoral. En ese sentido, lo que investiga el Shin Bet es si fondos procedentes de Qatar y otros países se usaron para movilizar el voto árabe, un hecho que, de confirmarse, no implicaría de forma automática la anulación de ningún resultado, ya que la ley electoral israelí exige un proceso judicial separado para ello.
El Likud, el partido de Netanyahu, denunció el miércoles que las elecciones “fueron robadas en el Estado de Israel por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío mediante delitos penales graves de soborno, amenazas, violencia, falsificaciones y el uso de software prohibido para movilizar votantes”. La formación añadió acusaciones de discrepancias entre el número de votantes y de sobres, y de “miles de sobres con dinero en efectivo junto a papeletas del partido Ra’am”, y anunció que presentaría cientos de testimonios y pruebas ante las autoridades para buscar la invalidación de resultados en algunas mesas.
La Policía israelí respondió al día siguiente que “no hay pruebas que lo respalden”. Un comunicado policial agregó: “La jornada electoral transcurrió con muy pocos incidentes que afectaran a la integridad del proceso, incluso en comparación con elecciones anteriores”. Una fuente policial precisó que los incidentes vinculados a la integridad electoral cayeron cerca de un 40% respecto de la campaña anterior.
Por separado, la Unidad Nacional contra el Crimen (Lahav 433) interroga a cuatro sospechosos más de soborno electoral, luego de que tres residentes del sur del país fueran arrestados el martes por la mañana. La Policía informó haber hallado dinero en efectivo y papeletas de Ra’am durante los registros, aunque ese caso se mantiene separado de la investigación por presunta injerencia extranjera.
La Comisión Electoral Central también rechazó las denuncias de fraude sistemático. El director general en funciones del organismo, Dean Livne, afirmó en una respuesta aprobada por Sohlberg que la elección se había desarrollado conforme a la ley y que, hasta donde sabía la comisión, las acusaciones de daño sistemático a la integridad electoral carecían de fundamento.
Eisenkot, líder del bloque opositor, sostuvo que Israel “debe velar con el máximo cuidado por la pureza de las elecciones frente a cualquier intento de intervención, manipulaciones y sesgos y examinar a fondo cada denuncia”. En la misma declaración acusó: “Netanyahu, que se ha acostumbrado a lidiar con la realidad mediante mentiras, ingeniería de la conciencia y la difusión del caos, está liderando junto con sus socios una campaña de influencia inaceptable sobre los israelíes”.
Tras reunirse con Zini y Sohlberg, Eisenkot dijo que era demasiado pronto para entender qué había ocurrido, “o si ocurrió algo en absoluto”, y reclamó una investigación exhaustiva.