APUNTE.COM.DO.- La longevidad no depende exclusivamente de hacer ejercicios, sino también de la alimentación, la genética, el descanso y los hábitos cotidianos.

Una de las grandes interrogantes sobre la longevidad es por qué algunas personas logran superar los 90 y hasta los 100 años sin haber asistido nunca a un gimnasio, mientras otras que realizan ejercicios regularmente no alcanzan esas edades.

Aunque parezca contradictorio, la explicación está en que vivir muchos años no depende de una sola actividad, sino de una combinación de factores relacionados con la genética, la alimentación, el ambiente y el estilo de vida.

Existen personas centenarias que nunca han levantado pesas ni seguido rutinas de entrenamiento. Sin embargo, durante gran parte de sus vidas han caminado, realizado labores domésticas, cultivado la tierra y mantenido una actividad física constante.

Diversas investigaciones científicas han demostrado que la actividad física regular contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y otros padecimientos asociados con el envejecimiento.

No obstante, los especialistas establecen una diferencia entre practicar ejercicios intensos y mantenerse físicamente activo.

Caminar diariamente, subir escaleras, realizar tareas domésticas y evitar permanecer sentado durante períodos prolongados también representan formas beneficiosas de actividad física.

Entre los factores relacionados con una vida prolongada figuran una alimentación equilibrada, el consumo adecuado de frutas y vegetales, el descanso suficiente y el mantenimiento de relaciones familiares y sociales saludables.

Asimismo, controlar el estrés, evitar el tabaquismo y recibir atención médica preventiva contribuyen a preservar la salud durante el envejecimiento.

Levantar pesas puede resultar beneficioso para conservar la masa muscular, fortalecer los huesos y mantener la independencia física durante la vejez.

Sin embargo, no es indispensable acudir a un gimnasio para obtener esos beneficios. Existen ejercicios de resistencia adaptados a diferentes edades y condiciones de salud.

La Organización Mundial de la Salud recomienda a los adultos mayores realizar actividad física aeróbica regularmente, incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular y trabajar el equilibrio para prevenir caídas.

La longevidad sigue siendo un fenómeno complejo. Algunas personas alcanzan edades extraordinarias pese a mantener hábitos poco saludables, pero esos casos particulares no invalidan los beneficios demostrados de la actividad física.

La evidencia científica indica que mantenerse activo aumenta las posibilidades de disfrutar de una vida más larga y saludable, aunque no garantiza llegar a los 100 años.

La conclusión es sencilla: no es obligatorio vivir dentro de un gimnasio para alcanzar una edad avanzada. Lo verdaderamente importante es mantener el cuerpo en movimiento, alimentarse adecuadamente y cuidar la salud física y emocional.