APUNTE.COM.DO.- Earle Leonard Nelson, señalado como responsable de una cadena de crímenes que la prensa de su época bautizó con los apodos de "Asesino Gorila" y "Estrangulador Oscuro", fue vinculado con al menos 22 homicidios ocurridos entre 1926 y 1927 en territorio estadounidense y canadiense. Esa cifra lo colocó, en su momento, entre los criminales con más asesinatos atribuidos en la historia de Estados Unidos.

Su modo de actuar seguía un patrón definido: localizaba anuncios de habitaciones en alquiler, se presentaba ante las dueñas como un posible inquilino y, una vez que lograba ganarse su confianza, las atacaba. La mayoría de las víctimas eran propietarias de pensiones o de viviendas donde se rentaban cuartos. Nelson se desplazó desde la costa oeste hacia el Medio Oeste, luego al este del país y finalmente a Canadá, mientras las autoridades de distintas jurisdicciones intentaban conectar una serie de crímenes que compartían características comunes.

Nacido en San Francisco en 1897, Nelson quedó huérfano durante su infancia y pasó parte de su vida adulta internado en instituciones psiquiátricas. El primer homicidio que las autoridades inscribieron dentro de la secuencia que después se le atribuyó ocurrió el 20 de febrero de 1926. La víctima fue Clara Newman, una mujer de 60 años que administraba una pensión en San Francisco. Nelson se presentó como un posible huésped, aprovechó que se encontraba a solas con ella y la estranguló. Ese crimen estableció el método que se repetiría en buena parte de los casos posteriores: escogía viviendas con avisos de habitaciones disponibles, se ganaba la confianza de la propietaria y actuaba cuando no había testigos.

En los meses siguientes, la policía halló asesinatos con rasgos similares en California y Oregón. Muchas de las víctimas eran mujeres de mediana edad que alquilaban cuartos para complementar sus ingresos. Tras los ataques, el agresor solía esconder los cuerpos en habitaciones, debajo de camas o en otros espacios de las casas, y se llevaba joyas, ropa u objetos que luego vendía. El Winnipeg Police Museum and Historical Society indica que esa modalidad llevó a que se le conociera como el "Gorilla Strangler", mientras que otros diarios lo llamaron el "Dark Strangler", según recogió el museo.Fotografía en blanco y negro del busto de un hombre adulto con traje oscuro, camisa clara y corbata estampada

La prensa estadounidense difundió descripciones de un sospechoso de complexión corpulenta, brazos largos y manos grandes. Ese retrato alimentó el apodo de "Hombre Gorila" o "Asesino Gorila", una denominación que mezclaba la apariencia atribuida por los testigos con el tono sensacionalista de los periódicos de la época. En Portland, donde tres mujeres fueron asesinadas en pocos días de octubre de 1926, las autoridades recomendaron a las propietarias no mostrar habitaciones a desconocidos si estaban solas. El caso puso en evidencia las limitaciones de los departamentos policiales locales para relacionar delitos cometidos en distintos estados.

Nelson abandonó la costa oeste y siguió una ruta por ciudades del Medio Oeste y del este de Estados Unidos. Los homicidios que se le atribuyeron abarcaron, entre otros lugares, Council Bluffs, Kansas City, Filadelfia, Buffalo, Detroit y Chicago. Una de las víctimas fue Germania Harpin, asesinada en Council Bluffs, Iowa; también murió su hijo Robert, de ocho meses. La cifra más citada asciende a 22 víctimas atribuidas, aunque existen diferencias entre las fuentes sobre cuáles hechos pueden adjudicarse con certeza y cuáles permanecen como sospechas basadas en el patrón criminal.

La Manitoba Historical Society, entidad de investigación de Canadá, sostiene que Nelson nunca confesó los asesinatos y que su vínculo con numerosos crímenes estadounidenses fue circunstancial, aunque el parecido entre los casos, los testimonios y las pruebas reunidas tras la investigación llevaron a los investigadores a considerarlo responsable de una extensa secuencia.

En junio de 1927, la cadena de crímenes llegó a Winnipeg, Canadá, donde fueron asesinadas Lola Cowan, de 14 años, y Emily Patterson, de 27. La prensa de la época siguió con atención el hallazgo de los cuerpos, la reconstrucción de los movimientos del sospechoso y la movilización policial en la región.Fotografía en blanco y negro del rostro de un hombre de frente, con cabello oscuro desordenado y manchas oscuras sobre la frente

La justicia canadiense condenó a muerte a Nelson por el asesinato de Emily Patterson y lo ejecutó en la horca en enero de 1928. Una edición de The Daily Colonist, citada en Internet Archives y publicada el 21 de junio de 1927, recogió el testimonio de 26 personas durante la investigación judicial por ambas muertes. Para entonces, el nombre de Earle Nelson ya circulaba entre policías y periódicos de Estados Unidos y Canadá como el posible responsable de una serie de estrangulamientos que había cruzado fronteras y jurisdicciones.

El rastro comenzó a cerrarse tras el asesinato de Emily Patterson. Después del crimen, el sospechoso se llevó ropa y otros objetos de la vivienda. Parte de esas pertenencias aparecieron en comercios de segunda mano, lo que permitió a los investigadores reconstruir algunos de sus movimientos y obtener descripciones del hombre que las había vendido.

La policía también descubrió el cuerpo de Lola Cowan, de 14 años, en la pensión donde Nelson había alquilado una habitación. El hallazgo confirmó que el presunto agresor había permanecido en la ciudad y llevó a las autoridades a extender la búsqueda por Manitoba. Según el Winnipeg Police Museum and Historical Society, agentes de la Policía Provincial de Manitoba lo detuvieron cerca de Wakopa, cuando se dirigía hacia la frontera con Estados Unidos.