APUNTE.COM.DO.- Edwin Paraison, excónsul general de Haití en la República Dominicana y excónsul haitiano en Barahona, manifestó su preocupación por la incertidumbre que rodea la desaparición de cuatro militares técnicos salvadoreños en Haití, quienes podrían haber fallecido durante un enfrentamiento según declaraciones que se atribuyen a un jefe de una banda armada.
Paraison, máximo directivo de la Fundación Zile, señaló que resulta inquietante que, después de varios días del incidente, las autoridades no hayan brindado una explicación oficial completa que aclare las circunstancias del hecho y confirme dónde se encuentran los militares.
El exdiplmático haitiano se refirió al tema en una entrevista hecha de forma remota en el programa “A Media Mañana”, que se emite en Barahona, donde examinó la evolución de la crisis de seguridad en Haití, la actuación de las fuerzas internacionales y la importancia de reforzar la cooperación entre las autoridades haitianas y dominicanas.
Explicó que, hasta el momento al que se refería en la entrevista, no había información oficial suficiente para determinar si los cuatro militares habían sido secuestrados, habían perdido la vida o se encontraban en alguna otra situación.
Indicó que buena parte de las versiones que circulan sobre el incidente proviene de declaraciones de dirigentes de bandas armadas, lo que, a su juicio, demuestra la necesidad de que las autoridades haitianas y los responsables de las operaciones internacionales brinden información clara y verificable.
Paraison aludió de manera particular a manifestaciones atribuidas a Wilson Joseph (Lanmò San Jou), dirigente de la banda 400 Mawozo, quien habría afirmado que el caso involucra a otro grupo armado.
El exdiplomático lamentó lo sucedido y expresó su solidaridad con el pueblo salvadoreño y con los familiares de los militares desaparecidos, quienes habían llegado a Haití para apoyar los esfuerzos de combate a la violencia de las bandas.
Sobre la falta de comunicación entre Haití y República Dominicana, llamó la atención sobre lo que considera una comunicación pública insuficiente entre ambos países en el marco de la actual crisis haitiana.
Sostuvo que, si bien el Gobierno dominicano ha intensificado la vigilancia militar en la frontera y emplea recursos tecnológicos para monitorear la zona limítrofe, es necesario avanzar hacia una cooperación institucional más visible entre los organismos de inteligencia, las fuerzas militares y los cuerpos policiales de las dos naciones.
A su entender, la coordinación bilateral es especialmente relevante porque ambos países comparten una misma isla y por las implicaciones regionales de la crisis de seguridad haitiana.
“Lo que entiendo que podría enviar una señal importante es algún tipo de encuentro, alguna reunión entre los responsables de inteligencia, los responsables militares y de policía de la isla”, expresó durante la entrevista.
El representante de la Fundación Zile consideró que esos encuentros permitirían fortalecer los mecanismos de intercambio de información y enviar una señal de cooperación frente a una situación que sobrepasa las fronteras haitianas.
Indicó que las labores de inteligencia deben mantener continuidad institucional, sin importar quiénes ocupen temporalmente las posiciones de dirección política en cada país.
El excónsul haitiano cuestionó, además, que se afirme que las autoridades dominicanas no tienen con quién dialogar en Haití debido a la inestabilidad política y a la debilidad de sus instituciones.
Paraison señaló que, pese a las dificultades que enfrenta el país vecino, existen autoridades que representan al Estado haitiano y que mantienen interlocución con otros gobiernos y organismos internacionales.
En ese sentido, consideró necesario aprovechar los canales institucionales disponibles para fortalecer la cooperación, especialmente en materia de seguridad e inteligencia.
Aclaró que el intercambio de información entre los organismos de seguridad no debe depender exclusivamente de las relaciones políticas entre los gobiernos, sino responder a necesidades permanentes de los Estados.
Al referirse a la participación internacional en Haití, Paraison consideró que los resultados de la anterior misión multinacional de apoyo a la seguridad, encabezada por Kenia, fueron limitados frente a la capacidad de expansión de las bandas armadas.
Indicó que, según su evaluación, la misión no logró recuperar de manera significativa territorios controlados por esos grupos ni neutralizar a sus principales dirigentes.
Por ello, estimó que el refuerzo de las operaciones con militares salvadoreños puede representar un elemento adicional en la lucha contra las bandas, pero advirtió que el despliegue de efectivos, por sí solo, no garantiza resultados.
A su entender, las operaciones deben apoyarse en información de inteligencia, planificación y coordinación entre las autoridades haitianas y las fuerzas internacionales que participan en los esfuerzos de seguridad.
También se refirió a la posibilidad de una mayor implicación de Estados Unidos, aunque consideró que cualquier participación debe traducirse en acciones concretas que contribuyan a mejorar la situación de seguridad en Haití.
Paraison insistió en que la prioridad inmediata es esclarecer el paradero de los militares salvadoreños y establecer una estrategia efectiva que permita contener a las bandas armadas y fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones haitianas.
Reiteró la importancia de que República Dominicana y Haití fortalezcan su comunicación institucional y su cooperación en inteligencia, al considerar que la crisis haitiana requiere respuestas coordinadas y sostenidas entre las autoridades de ambos países.