APUNTE.COM.DO.- La advertencia que lanzó en julio de 2004 el investigador de seguridad Stefan Esser acerca de una falla grave en PHP, el lenguaje de programación sobre el que funcionan el 70% de los sitios web del planeta, permaneció en buena medida sin atención durante años.

Según Esser, esa vulnerabilidad crítica podía ser explotada por un atacante para ejecutar acciones de gran peligrosidad: acceder a contraseñas, sustraer bases de datos e incluso hacerse con el control absoluto de páginas web.

El aviso no generó mayor reacción por décadas. Ya en 2020, otro investigador identificó un problema vinculado al primero, lo que llevó a los responsables de PHP a aplicar una solución que solo cubría parte del riesgo.

En 2024 se localizó una vulnerabilidad de características semejantes en PHP, pero esta vez no fue corregida.Las fallas podrían permitir a los atacantes ejecutar código de forma remota, interrumpir servicios y exponer datos de clientes, según el proveedor de infraestructura web Cloudflare.