APUNTE.COM.DO.- Pese a su larga tradición minera, las comunidades de Las Mercedes, La Altagracia y Aguas Negras, en Pedernales, siguen siendo zonas con una economía deprimida. En ese territorio viven unas 1,929 personas que no muestran señales visibles de haber experimentado una transformación sostenida a partir de la riqueza extraída de sus montañas.
Esa contradicción se perfila como uno de los principales retos de una eventual nueva etapa de explotación minera en la zona.
Posiblemente por esa razón, el Consejo de Administración de la Empresa Minera Dominicana (Emidom) suscribió un acuerdo que ha sido presentado a los comunitarios. El documento contiene siete puntos, entre los que resalta el compromiso de aplicar una gestión hídrica estricta.
El punto adquiere relevancia porque, como advierte el ambientalista Luis Carvajal, cualquier discusión sobre una futura explotación de tierras raras debe partir de las condiciones ambientales del territorio, en especial de la disponibilidad de agua.
El ingeniero Pablo Cox, quien dirige parte de los trabajos de exploración en Las Mercedes, sostiene que el principal problema de las tierras raras en esa zona es que se encuentran en un área con un déficit hídrico estructural.
Desde su punto de vista, la capacidad hídrica debe integrarse a la planificación territorial y no ser tratada como una dificultad secundaria que pueda resolverse después de anunciar grandes inversiones. En ese sentido, el acuerdo referido prohíbe usar agua de ríos, arroyos o fuentes superficiales de la zona para el procesamiento de las tierras raras, y plantea como alternativa la desalinización de agua de mar.
Pero la preocupación de Carvajal no se limita al agua. El ambientalista también advierte que algunos depósitos de tierras raras podrían estar asociados a materiales potencialmente radiactivos, por lo que considera imprescindible realizar evaluaciones detalladas de la composición del yacimiento.
A su juicio, cualquier decisión debe ponderar no solo los posibles beneficios económicos, sino también los costos ambientales y las dificultades que implicaría prevenir o mitigar los impactos. Su advertencia abarca incluso el desarrollo turístico de Pedernales.
Las inquietudes de Carvajal contrastan con la posición de Miguel Ángel Díaz, vicepresidente ejecutivo de Emidom, quien afirma que las investigaciones realizadas hasta ahora arrojan resultados favorables sobre la composición del depósito. Díaz explica que la empresa ha efectuado más de 5,000 análisis para estudiar los elementos presentes en las formaciones mineralizadas, incluidos los que podrían representar riesgos ambientales. Según el funcionario, esos resultados han sido comparados con referencias internacionales, entre ellas depósitos de tierras raras de China y Estados Unidos.
En cuanto a las comunidades, Emidom adoptó el estándar del Consejo Internacional de Minería y Metales, que prioriza la capacitación técnica, el encadenamiento productivo local y la contratación de personal dominicano, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes. La meta, de todos modos, se mantiene como un desafío.
Desde el sector empresarial, Martín Valerio, director ejecutivo de la Cámara Minera y Petrolera de República Dominicana, considera que el desarrollo minero debe ir acompañado de instituciones capaces de fiscalizar las operaciones y de hacer cumplir las normas ambientales.