APUNTE.COM.DO.- La geopolítica fue fundada por el geógrafo sueco Rudolf Kjellen (1864-1922) y posteriormente desarrollada por el también geógrafo alemán Friedrich Ratzel. Esta ciencia considera al Estado como un organismo vivo destinado a crecer.

Diversos autores han aportado teorías propias dentro de esta disciplina, entre las que se analizan las siguientes:

En 1904, el político y geógrafo inglés Halford John Mackinder formuló una teoría generalista sobre el pasado, presente y futuro del poder mundial. Denominada teoría del heartland o del corazón continental, sostenía que quien controlara la zona de Asia central, Rusia central y Siberia tendría bastantes probabilidades de dominar el resto de Asia y de Europa, obteniendo así una posición privilegiada para el dominio mundial. Esta especie de profecía geopolítica nunca se ha cumplido del todo, aunque en varios momentos de la historia ha estado cerca de concretarse.

Friedrich Ratzel es considerado el padre de la geografía política moderna y uno de los principales precursores de la geopolítica, al plantear que los Estados funcionan como organismos vivos estrechamente ligados al territorio que ocupan.

En obras como Geografía Política (Politische Geographie, 1897), Ratzel sostuvo que el Estado se comporta como un ser biológico: nace, crece, se alimenta de recursos, compite con otros organismos estatales y puede morir si no logra expandirse. Afirmaba que «nada contradice más la naturaleza de lo orgánico que una frontera rígida», ya que los límites son dinámicos y reflejan la vitalidad del Estado.

Acuñó la noción de Lebensraum (espacio vital) para definir el territorio y los recursos indispensables que una nación requiere para garantizar su subsistencia, seguridad, autodefensa y desarrollo económico. Según sus leyes de crecimiento espacial, el tamaño del Estado evoluciona en función de su nivel de cultura y civilización: los pueblos más avanzados necesitan y absorben mayor superficie.

Su visión estuvo profundamente marcada por el darwinismo social y las teorías de evolución natural de Charles Darwin y Ernst Haeckel.

Aunque Ratzel planteó un análisis académico de base biogeográfica sobre la relación entre el hombre, la sociedad y el medio, sus conceptos fueron reinterpretados y simplificados posteriormente por corrientes nacionalistas y por el régimen nazi, a través de figuras como Karl Haushofer, para justificar políticas de expansión territorial.

Rudolf Kjellén concibió el Estado como un organismo vivo inserto en una lucha constante por el espacio, donde los estados «tapón» (Pufferstaat) actúan como zonas de contención o «seguros de vida» geopolíticos para mediar entre potencias rivales.

Kjellén definió la geopolítica, término que acuñó en 1899, como la ciencia que estudia al Estado como una manifestación biológica y geográfica. Bajo esta visión, el territorio es el cuerpo del Estado y el espacio determina su capacidad de supervivencia y expansión.

En su análisis del poder, la ubicación relativa de un país frente a sus vecinos define su vulnerabilidad o su privilegio estratégico.

Karl Haushofer propuso dividir el mundo en grandes bloques económicos y políticos autónomos, llamados pan regiones, para superar la insuficiencia del Estado-nación tradicional.

Haushofer creía que los países pequeños no podían sobrevivir solos en la era moderna y necesitaban unirse en grandes espacios continentales.

Cada bloque buscaba ser autosuficiente en recursos y comercio para resistir bloqueos externos.

A diferencia de otras teorías basadas en ejes este-oeste, sus pan regiones se organizaban de norte a sur para incluir climas y recursos diversos.

Los cuatro bloques principales eran:

Pan-América: dominado por Estados Unidos, un modelo que Haushofer admiraba y veía reflejado en la Doctrina Monroe.

Euráfrica: un bloque euro-africano bajo influencia europea, principalmente alemana.

Pan-Rusia: el espacio soviético extendiéndose hacia el sur de Asia.

Esfera de Co-prosperidad en Asia Oriental: un bloque liderado por Japón en Asia y el Pacífico.

La idea de que una nación necesita expandir su territorio físico para garantizar su supervivencia y prosperidad, junto con su visión de bloques y espacio vital, influyó de manera notable en el pensamiento estratégico del nacionalsocialismo en Alemania durante el período de entreguerras.

El Rimland representa la «Media Luna Interior o Marginal», una gigantesca franja costera intermedia situada entre el Heartland continental y los mares abiertos. Spykman la dividió estratégicamente en tres grandes secciones:

La fachada marítima europea: Europa Occidental y del Norte.

La tierra desértica del Medio Oriente: Asia Menor, la península arábiga e Irán.

La tierra del monzón asiático: India, el Sudeste Asiático, China, Corea y el extremo oriental de Siberia.

La Teoría del Rimland, o de los bordes, formulada por el politólogo y estratega estadounidense Nicholas John Spykman en la década de 1940, sostiene que el control de las franjas costeras y periféricas de Eurasia, y no de su núcleo continental, es la clave para la hegemonía global. Spykman acuñó su famosa máxima geopolítica: «Quien controla el Rimland gobierna Eurasia; quien gobierna Eurasia controla los destinos del mundo». Su visión sirvió como el pilar doctrinal de la política de contención adoptada por Estados Unidos frente a la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

La propuesta de Spykman nace como una réplica directa y realista a la Teoría del Heartland formulada por el geógrafo británico Halford Mackinder.

Mackinder afirmaba que el pivote geográfico del mundo residía en el interior de Eurasia (Rusia, Asia Central), una zona inaccesible.