APUNTE.COM.DO.- MCALLEN, EE.UU.- Desde hace un año, JB Álvarez no logra reunir a más de 40 personas para las labores de siembra y cosecha en los campos del condado de Hidalgo, en el sur de Texas. El "hielo", como se conoce localmente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha detenido a algunos de los trabajadores de su cuadrilla, mientras que otros permanecen encerrados en sus casas por temor.
"Antes contábamos como con 100 o 150 personas. Ahora ni a la mitad llegamos", declaró Álvarez a EFE mientras descansaba de plantar jalapeños en un terreno desde el que se divisa el muro fronterizo.
Las operaciones de ICE, uno de los ejes de la política migratoria del presidente Donald Trump, han profundizado la escasez de trabajadores en la agricultura y la construcción en el sur de Texas, según líderes del sector privado consultados por EFE. Esta situación ha perjudicado a los negocios y genera un descontento que podría disminuir el respaldo republicano en las elecciones legislativas de noviembre en esta zona de mayoría latina, tradicional bastión demócrata que en los últimos comicios presidenciales se inclinó por Trump.
El sur de Texas alberga varias de las contiendas más reñidas del estado para la Cámara de Representantes, en distritos donde Trump ganó por al menos diez puntos en 2024. Una encuesta de septiembre de Cook Political Report indica una ventaja demócrata en intención de voto. El sondeo también revela que casi dos de cada tres hispanos de Texas estarían menos dispuestos a votar por un candidato que apoye las deportaciones de Trump, y que el 61 % tiene una opinión negativa de ICE.
Benigno Meléndez, propietario de una empresa de construcción en Weslaco, a unas 17 millas al este de McAllen, asegura que su negocio se redujo a la mitad por la falta de trabajadores y por la inflación, que encareció los materiales. El sector, explica, depende en gran medida de la mano de obra migrante, incluida la indocumentada: "No hay casa en el sur de Texas, ni una sola" que no haya sido construida por "trabajadores ilegales". Para evitar que los agentes ingresen, él y otros constructores colocan vallas y letreros de "propiedad privada" alrededor de las obras.
De acuerdo con American Immigration Council, en 2022 más del 40 % de los trabajadores de la construcción en Texas eran inmigrantes y, de ellos, más de la mitad eran indocumentados. Meléndez reconoce que votó por Trump, una decisión que ahora califica de "incorrecta". Explica que lo hizo para "castigar" al expresidente Joe Biden por la inflación, la participación de Estados Unidos en la guerra en Ucrania y su promesa incumplida de impulsar una reforma migratoria. "¿Y ahora por quién votamos? ¿De nuevo por el demócrata, que no ha hecho nada por nosotros, o por el republicano, que no nos quiere nomás por nuestro color de piel?", se pregunta.
Pablo (nombre ficticio para proteger su identidad), trabajador de la construcción, llegó a McAllen con su esposa y sus dos hijos hace tres años. Según relata, huyeron de Reynosa, ciudad fronteriza mexicana, por amenazas del crimen organizado. El temor a ICE le recuerda a cómo se sentía allí: "Uno no puede ni parar en una tienda, porque luego no sabe si (lo detienen) y no va llegar a la casa. Estamos igual que allá, pero al menos dormimos tranquilos". El mexicano, de 54 años, limita su rutina a ir de casa al trabajo y regresar. "No se puede salir a ninguna parte, no tengo vida social", relata.
Mayra Flores, excongresista republicana por el distrito 34, uno de los disputados, considera una "decepción" la falta de apoyo a su partido. A su juicio, esos distritos deberían ser escaños seguros para los republicanos. Atribuye la situación a la mala comunicación y falta de asesores locales: "Necesitamos portavoces bilingües que hablen de estos temas". Los empresarios que alertan sobre la escasez de trabajadores, sostiene, "no deberían haber contratado a gente que está ilegal en el país, para empezar (…) están rompiendo la ley".
Por su parte, Javier Palomarez, director del Hispanic Business Council, afirma que el sur de Texas no volverá a inclinarse por los republicanos, en gran parte por las políticas migratorias de Trump. "La misma gente que causó miedo en la comunidad ahora está tratando de ver cómo ganarse" a los votantes, afirma.