APUNTE.COM.DO.- Una niña de apenas ocho años resumió con una frase la percepción que comparten muchos residentes de los barrios del Gran Santo Domingo: “La delincuencia siempre está fuerte aquí”. La menor intervino en una conversación que sus familiares sostenían con este medio.

En la actualidad, el temor a ser víctima de la delincuencia al salir a la calle es el sentimiento que más prevalece en los barrios de Santo Domingo Este. Durante un recorrido por sectores como Los Mina, Alma Rosa, La Isabelita, Villa Duarte, San Carlos y Gualey, los moradores coincidieron en que la inseguridad ha empeorado.

“Uno dentro de lo que cabe es consciente de cómo está la cosa en este país y uno trata de salir lo menos posible en la noche, aunque a ellos no les importa la hora que sea y hacen sus cosas a cualquier hora del día”, declaró una residente del sector San Carlos antes de que su hija menor la interrumpiera.

Las bancas de apuestas y los colmados se encuentran entre los establecimientos más golpeados. De las bancas visitadas, al menos seis reportaron haber sido objeto de asaltos. Los comerciantes consultados también dijeron haber vivido situaciones parecidas, que mantienen la zozobra por su integridad y sus bienes.

El miedo se intensifica al caer la noche. Los residentes afirmaron que en esas horas se sienten más expuestos a los asaltos, por lo que intentan transitar lo menos posible por las calles y evitan ciertas zonas, aun cuando eso implique caminar distancias más largas para llegar a sus destinos.

La inseguridad ha obligado a los residentes a cambiar sus rutinas y horarios. Algunos comerciantes han decidido cerrar sus negocios más temprano para reducir riesgos, mientras que otros vecinos limitan sus salidas nocturnas. Lo que antes era parte de la vida cotidiana se ha convertido en una decisión que muchos toman pensando en su seguridad.

Aunque los moradores reconocen que hay patrullajes policiales en sus sectores, cuestionan su efectividad, ya que consideran que los robos siguen ocurriendo. Para ellos, la presencia de agentes no se ha traducido en una mejoría perceptible de su sensación de seguridad.

“Mira yo soy dueño de esa banca, y un día que vine como a las ocho que dejé mi vehículo parqueado al otro lado de la acera se le robaron los retrovisores e intentaron cogerme un celular que había dejado ahí adentro porque forzaron la ventana, no sé qué raro no la rompieron también”, relató un residente del sector Los Mina.

Consultados sobre las posibles causas de esta situación, los residentes señalaron que la falta de oportunidades y el consumo de sustancias ilícitas podrían ser algunos de los factores.

Las lámparas que iluminan ciertos puntos de las calles son testigos de lo que ocurre cuando el sol se oculta. Según los moradores, los delincuentes dañan los bombillos para dejar las vías a oscuras y facilitar sus acciones.

Asimismo, denunciaron la falta de mantenimiento de los árboles en las aceras, cuyo crecimiento y descuido, aseguran, les sirve a los delincuentes para esconderse y sorprender a los transeúntes.

Ante este panorama, los residentes reclaman mayor vigilancia, iluminación adecuada y atención de las autoridades.

“Vivir en modo supervivencia es como lo hacemos todo los días, esos niños y jóvenes que deben desplazarse por estas calles para asistir a sus escuelas y trabajos o cualquier diligencia, temen, y temen por el miedo a ser víctima de los delincuentes”, expresó un morador del sector Los Gualey.