APUNTE.COM.DO.- En el barrio de Yabalia, en el norte de Gaza, el cuadricóptero israelí irrumpió en la tranquilidad del atardecer del 1 de noviembre de 2024. Mohammad Yousef Shalayel se encontraba esa noche en casa de sus suegros junto a su esposa e hijos, después de haber visitado a 16 familiares desplazados que se refugiaban en la vivienda de sus padres, situada cerca. No imaginaba que sería la última vez que los vería.
Una "enorme explosión" estremeció la zona y provocó el "derrumbe total" de la casa de los Shalayel. Al regresar a la mañana siguiente al lugar del ataque, Shalayel describió: "los cuatro pisos se habían desplomado unos sobre otros, encima de las personas que estaban dentro". Entre las víctimas se encontraban su madre anciana, dos de sus hermanos y una hermana, además de sus hijos y familiares políticos.
La guerra ha dejado un número indeterminado de desaparecidos bajo los escombros, y las operaciones de búsqueda y rescate se ven obstaculizadas por la magnitud de la destrucción y la falta de equipos pesados. Las familias gazatíes enfrentan una doble tragedia: la pérdida de sus seres queridos y la imposibilidad de recuperar sus cuerpos para darles sepultura.
Organizaciones humanitarias han advertido que la continuación de las hostilidades impide acceder a muchas áreas donde se presume que hay víctimas atrapadas. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la crisis humanitaria en el enclave, mientras los esfuerzos para localizar a los desaparecidos continúan en medio de condiciones extremadamente peligrosas.


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