APUNTE.COM.DO.- El comercio de crías de anguila, conocidas como angulas, se ha convertido en un lucrativo negocio internacional que deriva en actividades ilícitas y contrabando en Haití. Según el informe final del Panel de Expertos de las Naciones Unidas sobre Haití, presentado al Consejo de Seguridad en septiembre de 2026, esta actividad está dominada principalmente por una red vinculada al empresario y dirigente político haitiano Jean-Charles Moïse, antiguo senador, excandidato presidencial y secretario general del partido Pitit Dessalines.

La investigación también documenta la participación de propietarios dominicanos de embarcaciones privadas que facilitaron el transporte para sacar clandestinamente cargamentos de angulas desde Haití, así como la intervención de comerciantes dominicanos en las redes regionales de comercialización.

Las angulas son crías de anguila que nacen en el mar y migran hacia las desembocaduras de los ríos, donde son capturadas antes de continuar su crecimiento en aguas dulces. Su pequeño tamaño contrasta con su elevado valor comercial. El negocio consiste principalmente en capturarlas vivas, mantenerlas en condiciones adecuadas para su transporte y exportarlas hacia mercados internacionales, donde se utilizan en la acuicultura y en la producción de anguilas destinadas al consumo humano.

En países asiáticos existe una importante industria dedicada a la crianza de anguilas, particularmente para abastecer mercados gastronómicos donde este pescado es considerado un producto de alto valor. China, Japón, Corea del Sur y otros mercados asiáticos forman parte de la demanda internacional. Los compradores de crías son principalmente intermediarios, importadores y empresas acuícolas que las engordan hasta alcanzar el tamaño comercial.

La captura de angulas resulta especialmente rentable porque la reproducción de las anguilas a escala comercial continúa presentando dificultades técnicas, lo que mantiene una fuerte dependencia de ejemplares capturados en estado silvestre.

La actividad se desarrolla principalmente en desembocaduras de ríos que llegan al océano Atlántico y al mar Caribe, donde las angulas son interceptadas durante su migración. Según investigaciones anteriores del mismo Panel de Expertos, las principales zonas de captura incluyen Cabo Haitiano, Bas-Limbé, Port-Margot, Borgne, Limonade, Camp Louise y Labadie, en el departamento del Norte. También se practica en Caracol, en el Nordeste; Saint-Marc, en Artibonito; Port-de-Paix, en el Noroeste; Los Cayos, en el Sur; Jacmel, en el Sudeste; Jérémie y Roseaux, en Grande-Anse, y localidades del departamento de Nippes.

La temporada comercial se extiende aproximadamente de septiembre a marzo, período durante el cual los pescadores artesanales aprovechan la llegada de las crías a las desembocaduras. La zona norte tiene especial relevancia en las investigaciones recientes de Naciones Unidas, debido a las redes de intermediarios y transportistas identificadas en torno a Fuerte Libertad y otras localidades costeras.

El informe de 2026 destaca la enorme diferencia entre el precio que reciben los pescadores haitianos y el valor que alcanzan las angulas en los mercados internacionales. Según las cifras consignadas por el Panel, los pescadores venden un kilogramo por cantidades que oscilan entre US$0.34 y US$1.70, mientras que ese mismo peso puede cotizarse internacionalmente entre US$3,000 y US$5,000. Esta diferencia refleja las grandes ganancias potenciales de las redes de intermediación y exportación. Sin embargo, el documento no establece que toda esa diferencia constituya beneficio neto, pues existen costos de transporte, conservación y comercialización.

El informe explica que las restricciones a los vuelos desde Puerto Príncipe hacia Estados Unidos dificultaron las exportaciones previstas por la red investigada, lo que llevó a utilizar rutas marítimas alternativas. Según testimonios recogidos por Naciones Unidas, propietarios de embarcaciones privadas dominicanas facilitaron los medios logísticos necesarios para transportar las angulas fuera de Haití. Las operaciones se concentraron en el departamento del Norte y contaron, de acuerdo con el Panel, con la colaboración de determinados funcionarios aduaneros haitianos que facilitaron la evasión de impuestos.

La participación de embarcaciones y comerciantes dominicanos evidencia la dimensión transfronteriza de una actividad que conecta las zonas de captura haitianas con las redes regionales de transporte y comercialización.