APUNTE.COM.DO.- Taiwán celebra este sábado 10 de octubre su fiesta nacional, la de la República de China, una conmemoración que cada año recibe duras críticas de Pekín, para el cual solo existe la República Popular de China.

La disputa por la memoria histórica sigue vigente: durante su encuentro con Donald Trump el mes pasado, Xi Jinping recordó que China y Estados Unidos fueron aliados durante la Segunda Guerra Mundial, sin mencionar que en aquel entonces la República de China estaba al frente del país, una omisión que provocó indignación en Taipéi.

Para Xi Jinping, el objetivo era ofrecer a Donald Trump una imagen histórica de unidad, y no de confrontación, entre las dos superpotencias. Sin embargo, para Taipéi aceptar esa versión de los hechos equivale a asumir la narrativa histórica de Pekín, según la cual la República de China es solo una página pasada en la historia del país.

Las autoridades taiwanesas también recordaron que los aliados de Estados Unidos eran en realidad las fuerzas republicanas y no las comunistas, una manera de señalar que, bajo esa lógica, Washington debería respaldar más bien a Taiwán.

Si la memoria de la Segunda Guerra Mundial se evoca con tanta frecuencia, y Xi Jinping la menciona regularmente, es porque marca el momento en que la isla de Taiwán fue devuelta por el Japón derrotado a China, y allí resurge el problema: ¿qué China? Para Pekín, la isla pertenece a la República Popular de China, mientras que para Taipéi la República de China que ella representa es, por el contrario, soberana y legítima.

Xi Jinping espera una firme oposición de Estados Unidos

A eso se refiere Xi Jinping cuando dice a Donald Trump que espera que Estados Unidos se adhiera a la "postura correcta", que consiste en oponerse a la independencia de Taiwán.

En este sentido, el presidente chino espera sobre todo un cambio sutil en el vocabulario entre "oponerse" y "no apoyar": por el momento, la postura declarada de Washington es no reconocer a la República de China y no apoyar la independencia de Taiwán. Xi Jinping querría una oposición firme, que legitimara aún más sus planes de unificación forzada del territorio taiwanés.

Pero, en el fondo, es precisamente esa memoria histórica la que se vuelve a evocar. De hecho, a principios de mayo de este año, China llegó incluso a erigir un monumento en El Cairo, en memoria de la declaración firmada entre China, Estados Unidos e Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial en Egipto, que anunciaba en 1943 la devolución a China de los territorios confiscados por Japón.

Una batalla de denominaciones

Este sábado 10 de octubre, Taiwán celebrará su fiesta nacional, y no es la memoria histórica de la República de China lo que genera debate, sino que se libra otra batalla de denominaciones: la que enfrenta a los partidarios del nombre "República de China" y a quienes prefieren la denominación "Taiwán".

Aunque pueda parecer contradictorio, para los partidarios del nombre "República de China", el nombre "Taiwán" es proindependencia y podría provocar una escalada con Pekín. Si bien para Xi Jinping lo más importante es borrar la existencia de la República de China, aquí en Taiwán la mayoría de la población espera, de hecho, mantener el statu quo, sin obsesionarse con esa ambigüedad histórica que permite que Taiwán y China coexistan en paz.