APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.- ¿Cuánto cuesta mantener una emisora de radio al aire en República Dominicana? La pregunta ya no se responde solo con el precio de una frecuencia, un transmisor o una antena. La transformación tecnológica ha llevado a las estaciones a convertirse en plataformas multimedia que requieren personal, equipos, producción de contenidos y nuevas estrategias para competir por las audiencias.
La radio dominicana ha tenido que reinventarse para mantenerse vigente. A la operación tradicional de una emisora se han sumado equipos dedicados a las redes sociales, producción audiovisual, fotografía, video y contenidos digitales.
Rosa Olga Medrano, presidenta de la Asociación Dominicana de Radiodifusoras (ADORA), explicó durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio que esa transformación puede observarse en la experiencia de Grupo Medrano.
“Nosotros para la plataforma digital del grupo tenemos 28 personas trabajando, lo que yo no tengo en las 18 emisoras de radio”, afirmó.
La estructura digital incluye community managers, generadores de contenido, supervisores, fotógrafos y camarógrafos, entre otras funciones.
“Es como un canal de televisión”, resumió Medrano al explicar la dimensión que ha adquirido la operación digital.
El equipo trabaja para las 18 emisoras del grupo y para unos seis programas adicionales que también manejan contenidos de manera independiente.
La transformación, por tanto, no consiste simplemente en colocar la señal de una emisora en internet. Implica crear contenidos específicos para nuevas audiencias y distribuirlos en múltiples plataformas.
Una emisora puede valer millones
La radio conserva también un importante valor económico.
Durante el encuentro se planteó que la última estación formalmente vendida en Santo Domingo habría tenido un valor situado entre US$3.5 millones y US$5 millones.
La cifra fue presentada como una referencia basada en versiones del mercado y no como un dato oficial o documentado de la operación.
Una frecuencia radiofónica, sin embargo, representa mucho más que una señal. Detrás de ella existen infraestructura, cobertura, audiencia, marca, programación y capacidad para generar ingresos.
El valor de una emisora está ligado, por tanto, a una combinación de activos físicos e intangibles que durante décadas han permitido a la radio mantener su presencia en el mercado dominicano.
Pero comprar una estación y mantenerla funcionando son dos asuntos diferentes.
El verdadero desafío empresarial está en sostener los costos de operación, conservar la audiencia, atraer publicidad y, al mismo tiempo, financiar la transformación tecnológica que demanda el mercado actual.
La publicidad, uno de los principales desafíos
Medrano explicó que históricamente la radio ha mantenido entre 10 % y 15 % de la inversión publicitaria.
Sin embargo, el problema de la industria no está únicamente en el porcentaje que recibe, sino también en la manera en que esos recursos se distribuyen territorialmente.
De acuerdo con el análisis presentado durante el encuentro, de cada 100 pesos destinados a publicidad en República Dominicana, alrededor de 80 % se queda en Santo Domingo.
Del restante 20 %, aproximadamente 15 % se dirige a Santiago, mientras apenas 5 % llega a otras zonas del país.
La distribución evidencia una marcada concentración de la inversión publicitaria en las principales ciudades, mientras las emisoras del interior enfrentan mayores dificultades para beneficiarse de esos recursos.
Es uno de los grandes contrastes de la industria: la radio puede tener cobertura nacional, pero la inversión publicitaria no necesariamente se distribuye de la misma manera.
Medrano señaló que desde ADORA se ha trabajado para intentar reducir esa brecha y lograr que campañas publicitarias lleguen a emisoras de distintas provincias.
RD$25 millones hacia el interior
Según explicó la presidenta de ADORA, alrededor de RD$25 millones han pasado por esa organización y han llegado a radiodifusores del interior mediante campañas de instituciones públicas.
Entre las entidades mencionadas figuran el Poder Judicial, el Ministerio de la Mujer, el Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE) e Interior y Policía, entre otras.
La intención es que las instituciones que tienen la responsabilidad de informar a toda la población puedan aprovechar una red de emisoras con presencia en todo el territorio nacional.
Medrano también destacó el llamado “minuto de ADORA”, un espacio que las emisoras asociadas transmiten varias veces al día y que busca servir de puente entre las instituciones y la población.
Mantenerse al aire también cuesta talento
La transformación de la radio no se limita a equipos y tecnología.
También ha aumentado la necesidad de profesionales preparados para producir contenidos para distintas plataformas.
La expansión de las redes sociales ha permitido que más personas puedan convertirse en generadores de contenido, pero para las representantes del sector esto no necesariamente significa que exista una mayor preparación profesional.
Medrano considera fundamental fortalecer la capacitación de quienes utilizan el micrófono y recordarles la responsabilidad que implica comunicar ante una audiencia.
El reto se hace mayor frente a los cambios legales y al debate sobre el contenido que circula en medios tradicionales y plataformas digitales.
El desafío de regular y ordenar el espectro
Otro de los retos planteados durante el encuentro es el cumplimiento de la legislación que regula la industria y el orden del espectro radioeléctrico.
Medrano sostuvo que el sector necesita un marco institucional que permita contar con una radio sin interferencias y con reglas claras.
También manifestó atención ante las propuestas de modificación de la legislación vigente y defendió la necesidad de que el