APUNTE.COM.DO.- El tramo vial conocido como El Derrumbao, ubicado en la costa de Barahona, sigue siendo uno de los puntos más críticos que el Gobierno mantiene pendiente de resolver, a pesar de las intervenciones de emergencia, los estudios técnicos y los anuncios hechos desde 2023 para hallar una solución definitiva.
El punto se localiza entre la comunidad de San Rafael y el puente Coronel, en la carretera Barahona–Enriquillo, y durante años ha representado un dolor de cabeza para los conductores que a diario se desplazan hacia los municipios costeros de Barahona y la provincia Pedernales.
La renovación de la carretera Barahona–Enriquillo arrancó en 2012, durante una administración anterior, y el actual Gobierno del presidente Luis Abinader le ha dado continuidad a los trabajos e inaugurado varios tramos, aunque todavía queda pendiente una solución definitiva para El Derrumbao.
Furgones, patanas, autobuses y otros vehículos pesados tienen dificultades para atravesar el estrecho y accidentado tramo, lo que en ocasiones genera prolongados taponamientos. Algunas patanas no logran superar la curva y deben retroceder, situación que complica aún más la circulación.
El flujo vehicular mejoró en cierta medida después de las intervenciones del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), que colocó una capa asfáltica. Esos trabajos redujeron los hoyos y el polvo que antes afectaban a conductores, pasajeros y residentes cuando los vehículos pasaban por el lugar.
El tramo permanece asfaltado y señalizado, pero sigue a la espera de una solución estructural definitiva que ofrezca mayor seguridad a los conductores. No obstante, las mejoras no eliminaron el problema principal: el peligro continúa latente.
En uno de los márgenes de El Derrumbao hay un precipicio que baja hacia el mar. La falta de una protección adecuada en algunos puntos mantiene expuestos a los conductores ante cualquier pérdida de control, falla mecánica o maniobra brusca. Una caída desde esa zona podría tener consecuencias fatales debido a la pronunciada pendiente y a que parte del despeñadero termina directamente en el mar.
El riesgo tampoco se limita a quienes cruzan el lugar en vehículos. Recientemente, un joven que hacía turismo en la zona resbaló y estuvo a punto de caer por el precipicio. Arbustos y piedras detuvieron su caída antes de que llegara al fondo, mientras transeúntes que se encontraban allí acudieron en su ayuda. El hecho quedó registrado en un video que después circuló ampliamente en las redes sociales y volvió a poner sobre el tapete el peligro que representa El Derrumbao, no solo para los conductores, sino también para quienes se desplazan a pie por la zona.
La situación se vuelve aún más delicada durante los períodos de lluvia. Las características geológicas del terreno favorecen los desprendimientos de tierra y rocas desde la montaña, materiales que pueden terminar sobre la carretera y representar un riesgo adicional para quienes circulan por la vía Barahona–Enriquillo. Precisamente, los constantes deslizamientos han obligado al MOPC a intervenir el lugar en distintas ocasiones, aunque hasta ahora esas actuaciones no han representado la solución estructural definitiva que durante años se ha planteado para El Derrumbao.
El Derrumbao ha recibido trabajos de emergencia, asfaltado y evaluaciones técnicas. También ha sido inspeccionado por autoridades de Obras Públicas y especialistas como Osiris de León.
Los trabajos de emergencia más claramente documentados comenzaron el 25 de septiembre de 2023, después de un importante deslizamiento que bloqueó la carretera Barahona–Enriquillo. Ese día, Obras Públicas movilizó equipos pesados para retirar tierra y rocas con el propósito de restablecer el tránsito por la zona.
El entonces ministro de Obras Públicas, Deligne Ascención, se trasladó ese mismo 25 de septiembre hasta El Derrumbao para supervisar personalmente las labores que se ejecutaban tras los deslizamientos. Durante esa visita, Ascención anunció que el Gobierno buscaría una solución definitiva para el punto crítico y señaló que los trabajos contarían con la asesoría del reconocido geólogo Osiris de León.
De León conoce de primera mano las condiciones geológicas de El Derrumbao. En octubre participó junto a funcionarios y técnicos de Obras Públicas en una inspección de la zona mientras continuaban las intervenciones en la carretera. En ese momento se planteó nuevamente la necesidad de encontrar una solución capaz de enfrentar de manera permanente los problemas geológicos y viales existentes en el lugar.
A partir del 7 de octubre, Obras Públicas estableció incluso jornadas de trabajo de 12 horas diarias, entre las 5:00 de la tarde y las 5:00 de la mañana, para acelerar las labores en el tramo San Rafael–Enriquillo. Las intervenciones permitieron mejorar las condiciones para el tránsito, pero la obra estructural prometida para estabilizar definitivamente El Derrumbao no comenzó entonces.
Más de un año después de aquella intervención, el problema continuaba sobre la mesa. En noviembre, Deligne Ascención r