APUNTE.COM.DO.- El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hizo un llamado este martes a mantener la “calma” frente a la campaña de sabotaje que la alianza atribuye a Rusia en territorio europeo, y sostuvo que esas acciones no han logrado su objetivo de minar el respaldo a Ucrania.
El pronunciamiento se produjo pocas horas después de que Estonia se convirtiera en el último país en señalar oficialmente a Moscú por uno de estos incidentes, al sostener que los “servicios especiales” rusos ordenaron un ataque incendiario contra una empresa de defensa ocurrido en agosto.
“Rusia continúa su campaña imprudente de acciones hostiles contra los aliados de la OTAN. Intenta debilitar nuestra determinación y frenar nuestro apoyo a Ucrania. Pero Rusia está fracasando. Fracasa en el campo de batalla en Ucrania y fracasa en socavar nuestra unidad y nuestro apoyo a Ucrania”, declaró Rutte a periodistas.
Los gobiernos europeos sostienen que Moscú intensifica una campaña de sabotaje e injerencia contra los países que respaldan a Ucrania, en un contexto en el que las tropas del Kremlin enfrentan dificultades para avanzar en el frente, más de cuatro años después de la invasión de febrero de 2022.
El caso denunciado por Estonia se conoció poco después del hallazgo de un dron cargado de explosivos en un aeropuerto de Alemania, hecho que Berlín también atribuyó a Moscú.
Rutte reconoció que las acciones rusas “pueden tener impacto, y a veces claramente lo tienen”, pero instó a los países de la OTAN a conservar la “calma, seguir adelante y apoyar a Ucrania”. “No debemos ser ingenuos... respecto de Rusia, pero ellos saben que somos más fuertes”, afirmó.
Junto al jefe de la alianza, el primer ministro de Lituania, Mindaugas Sinkevicius, señaló que los servicios de inteligencia no disponen de pruebas de que Moscú esté preparando de manera inminente una acción de mayor envergadura. “Hay que decirlo si existe una amenaza para la sociedad, pero no se puede exagerar y afirmar que algo va a ocurrir en los próximos meses o semanas”, manifestó. “El riesgo persiste, pero no está fluctuando... ni aumentando ni disminuyendo”, añadió.
El canciller estonio, Margus Tsahkna, había afirmado que una investigación sobre el ataque incendiario del 15 de agosto contra la empresa Milrem Robotics —fabricante de drones terrestres utilizados en Ucrania— determinó la responsabilidad rusa. “Podemos concluir con certeza que el ataque incendiario... fue un acto de sabotaje ordenado por los servicios especiales de la Federación Rusa”, escribió en X, y precisó que los autores materiales fueron arrestados y que el embajador ruso fue convocado.
El Kremlin, por su parte, desestimó la acusación por “infundada” y “sin ninguna relación con la realidad”, según declaraciones de su vocero, Dmitri Peskov.
El presidente francés, Emmanuel Macron, había calificado el ataque de “escalada peligrosa” por parte de Rusia, en una “multiplicación de estos actos hostiles”. El canciller lituano, Kestutis Budrys, sostuvo que “las huellas de Rusia están por todas partes” en el ataque contra Estonia. El presidente letón, Edgars Rinkevics, expresó que “se necesitará y deberá brindarse más apoyo a Ucrania”, y el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, calificó la atribución del ataque de “extremadamente grave” y “dirigida contra Europa en su conjunto”. La Comisión Europea, a su vez, sostuvo que “Moscú intenta asustar a Europa para que reduzca su apoyo a Ucrania. Esto no va a suceder”, según su vocero, Christian Wigand.