APUNTE.COM.DO.- “La necesidad tiene cara de hereje” es un antiguo dicho popular utilizado para explicar que, ante una situación difícil o urgente, una persona puede verse obligada a actuar de una manera que normalmente evitaría.

El refrán se refiere a decisiones tomadas bajo la presión de la carencia, el peligro o una circunstancia extrema. No significa necesariamente que cualquier conducta quede justificada, sino que las necesidades pueden llevar a cambiar hábitos, dejar de lado preferencias o aceptar condiciones que en otro momento serían rechazadas.

La palabra “hereje” tuvo históricamente una connotación religiosa para identificar a quien se apartaba de las creencias consideradas oficiales. En el lenguaje popular del refrán se emplea de forma figurada para representar algo contrario a lo acostumbrado, esperado o aceptado.

En la actualidad, la expresión debe entenderse dentro de ese sentido tradicional y no como una descalificación hacia una persona por sus creencias religiosas.

Un ejemplo cotidiano se presenta cuando alguien pierde su empleo y, mientras encuentra una nueva oportunidad en su profesión, acepta realizar un trabajo distinto para cubrir la alimentación, el alquiler y otros compromisos familiares.

También puede aplicarse a una persona que siempre ha preferido desplazarse en su vehículo, pero ante una avería o la falta de recursos comienza a utilizar el transporte público. La necesidad la lleva a modificar temporalmente una costumbre.

En el ámbito familiar, el dicho puede emplearse cuando los ingresos disminuyen y sus integrantes deben reducir gastos, cambiar determinados productos o posponer actividades que antes formaban parte de su rutina.

Otro caso sería el de un pequeño comerciante que, frente a una caída de las ventas, decide atender personalmente el negocio, reducir horarios o incorporar servicios que nunca había contemplado para mantener su actividad.

Durante una emergencia también resulta aplicable. Una persona puede improvisar una solución con los recursos disponibles, pedir ayuda a alguien con quien tenía diferencias o abandonar momentáneamente ciertas comodidades para proteger su vida y la de los demás.

En el campo político, la frase suele utilizarse cuando organizaciones con posiciones diferentes establecen acuerdos para enfrentar una crisis o alcanzar un objetivo común. Sin embargo, la necesidad de negociar no elimina la responsabilidad de actuar con transparencia ni de respetar la ley.

En el periodismo puede describir situaciones en las que un reportero debe utilizar medios alternativos para transmitir una información ante una falla técnica, siempre que preserve la veracidad y el rigor profesional.

El refrán reconoce, en definitiva, la capacidad humana de adaptarse. No obstante, la urgencia no debe convertirse en excusa para perjudicar a otras personas, cometer delitos o abandonar principios esenciales.

Comentario de Ramiro Estrella

Ramiro Estrella, periodista y abogado, director ejecutivo de Apunte.com.do, considera que este dicho refleja una realidad social: las dificultades económicas, familiares o profesionales pueden obligar a las personas a tomar decisiones que jamás imaginaron.

A su juicio, no debe juzgarse con ligereza a quien acepta un trabajo humilde, pide ayuda o cambia su forma de vida para enfrentar una situación difícil. Esas decisiones pueden representar responsabilidad, esfuerzo y deseo de superación.

Estrella entiende, sin embargo, que ninguna necesidad debe utilizarse para justificar actos ilegales, violencia o daños contra terceros. Las circunstancias pueden explicar una conducta, pero no siempre la convierten en correcta.

“La necesidad tiene cara de hereje” continúa siendo una expresión vigente porque recuerda que las dificultades cambian prioridades y ponen a prueba la capacidad de adaptación, la solidaridad y el carácter de las personas.