APUNTE.COM.DO.- Rusia Unida, la formación que respalda al presidente Vladimir Putin, encabeza el escrutinio de las elecciones legislativas rusas con el 57,54% de los votos por listas partidarias, de acuerdo con los primeros datos oficiales divulgados por la Comisión Electoral Central (CEC). Ese porcentaje corresponde al 13,88% de los sufragios contabilizados y coloca al partido oficialista al frente de la disputa por los 450 escaños de la Duma Estatal.

En segundo lugar se ubica el Partido Comunista, con 13,67%, seguido por el Partido Liberal Democrático de Rusia, de corte ultranacionalista, con 9,27%. Nueva Gente registra 7,96% y Rusia Justa alcanza 5,16%, cifras que, de mantenerse, permitirían a estas cuatro agrupaciones acompañar a Rusia Unida en la cámara baja del Parlamento.

La mitad de los escaños de la Duma, 225, se reparte mediante listas nacionales, mientras que la otra mitad se define en circunscripciones uninominales. Por esa razón, los porcentajes iniciales no determinan por sí solos la composición definitiva del Legislativo, que también dependerá de los resultados de los candidatos individuales en cada distrito.

El primer balance fue dado a conocer por las autoridades electorales tras una votación que convocó a más de 111 millones de ciudadanos en 89 regiones. El proceso también abarcó a los rusos residentes en el extranjero, con cientos de centros habilitados en decenas de países.

Después de conocerse los datos preliminares, el expresidente y dirigente de Rusia Unida, Dmitri Medvédev, declaró que "los ciudadanos de nuestro país mantienen la confianza en la principal fuerza política". El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmó por su parte que el resultado electoral no modificará el rumbo diplomático adoptado por Moscú.

Los comicios se desarrollaron en un contexto en el que las organizaciones contrarias a la guerra en Ucrania tuvieron una participación limitada. Yábloko, la principal formación que cuestiona abiertamente la invasión en Kiev, fue excluida de las listas nacionales tras una decisión del Tribunal Supremo ruso, aunque conservó algunos candidatos en distritos uninominales.

El Partido Comunista, el Partido Liberal Democrático de Rusia, Nueva Gente y Rusia Justa superaron en el escrutinio inicial el umbral que les permitiría entrar a la cámara baja del Parlamento.

La organización había instado a sus simpatizantes a usar las elecciones para reducir la cantidad de bancas obtenidas por Rusia Unida. La oposición rusa en el extranjero también había pedido a los votantes críticos del Kremlin que acudieran a las urnas y emplearan distintas alternativas de voto para expresar su rechazo a la guerra.

Durante las tres jornadas, Yábloko y los comunistas denunciaron dificultades para que sus representantes pudieran controlar el proceso dentro de los centros de votación. Entre las acusaciones figuraron restricciones al acceso de observadores, problemas con las papeletas y la apertura de urnas que, según las denuncias, debían permanecer selladas.

El sistema de votación electrónica también quedó bajo cuestionamientos. La presidenta de la CEC, Ella Pamfilova, afirmó que la plataforma digital utilizada en Moscú había sufrido ciberataques. En paralelo, opositores denunciaron fallas que habrían llevado a algunos electores a utilizar terminales electrónicas en lugar de recibir una papeleta física.

La ausencia de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) añadió otro elemento de controversia. La organización confirmó que Rusia no la invitó a supervisar los comicios y sostuvo que esa decisión incumple compromisos asumidos por Moscú.

"La ausencia de observación electoral internacional independiente e imparcial por parte de la OSCE priva a los votantes, a los actores electorales y a la comunidad internacional de una evaluación objetiva del proceso", señaló la directora de ODIHR, Maria Telalian.

Otro punto fue la inclusión de territorios ucranianos ocupados por Rusia. Por primera vez en estas legislativas, Moscú incorporó a las votaciones a residentes de partes de Donetsk, Lugansk, Zaporizhzhia y Kherson, además de Crimea, anexada por Rusia en 2014. Ucrania denunció la medida como ilegal y la Unión Europea sostuvo que esos comicios no pueden producir efectos jurídicos sobre territorio ucraniano.

La jornada final coincidió además con una de las mayores oleadas de ataques con drones ucranianos contra territorio ruso desde el inicio de la guerra. Las autoridades rusas informaron de más de un millar de aparatos interceptados en distintas zonas del país, incluidos cientos dirigidos hacia Moscú.