APUNTE.COM.DO.- La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció este domingo durante el evento nacional de la juventud de ‘Fenix’ celebrado en Roma que el próximo Consejo de Ministros debatirá una ley para prohibir el burka en las escuelas, medida que también afectaría a las alumnas que usen niqab. Según Meloni, "la educación es abierta y en Italia nadie, en nombre de una tradición real o imaginaria, puede decidir que una joven deba ocultarse", según declaraciones recogidas por L’Stampa.

Meloni añadió que "la igualdad entre hombres y mujeres es innegociable. No es negociable en nuestras calles, no es negociable en nuestras escuelas". En ese sentido, adelantó que su gobierno está "a punto de aprobar una medida que establece un límite legal al número de estudiantes extranjeros por clase. Un número máximo, por supuesto".

A estas dos medidas, que podrían implantarse en el nuevo curso académico italiano, sumó otra relacionada con las familias de esos alumnos: "También se exige a los padres de estudiantes extranjeros con graves problemas de integración escolar que aprendan italiano", explicó.

La justificación de Meloni para impulsar esta normativa es que "si en una clase solo hay un niño que no entiende italiano, probablemente podrá aprender el idioma con sus compañeros y profesores e integrarse rápidamente". En cambio, "si el número de niños que no entienden el idioma de la clase aumenta, o incluso se convierten en la mayoría, eso ya no es integración; es abandono", sostuvo. Ante esa situación, advirtió, los niños extranjeros correrían el riesgo de aprender "la marginación".

La primera ministra agregó otro argumento: "Es impensable que los niños italianos en un aula italiana se sientan acorralados por ser minoría. Es imposible". Según Meloni, "llamar a todo esto integración es otra mentira" que proviene de personas que luego "envían a sus hijos a escuelas donde este problema no existe".

Por su parte, Antonello Giannelli, presidente de la Asociación Nacional de Directores (ANP), sostiene que "los centros deben admitir a niños del vecindario, sobre todo en preescolar y primaria". Y se preguntó: "si esa zona está dominada por extranjeros, ¿qué hacemos? ¿Los expulsamos?". Además, señaló que muchos centros no pudieron adaptarse a la circular que envió el Gobierno hace dos años, que establecía un límite del 30%.

Ante esa pregunta, Meloni explicó que "una circular es como una recomendación; no tiene la fuerza vinculante de una ley". Por lo tanto, si llegan a aprobar una normativa, "veremos cómo" se soluciona, pues admitió que "hasta ahora, no se ha encontrado una solución técnica".

A pesar de la preocupación de Meloni por si el número de estudiantes que no entienden italiano puede convertirse "incluso en la mayoría" de una clase, los datos oficiales del Ministerio de Educación y Mérito de Italia de 2022 y 2023 no muestran una gran alarma social. El informe detalla que en ese curso académico hubo 914.860 alumnos con ciudadanía no italiana en las escuelas del país, lo que representa el 11,2% de los 8.158.138 estudiantes matriculados en primaria y secundaria.

No obstante, el 65,4% del total de esos estudiantes sin nacionalidad (598.745 niños) nacieron en Italia, por lo que lo más probable es que no tengan problemas para entender el idioma. Mientras que solo el 3,9% del total de los matriculados habrían nacido en el extranjero (316.115 niños).

El problema estaría, como subraya el presidente de la ANP, en la distribución de esos estudiantes en el país. Por ejemplo, Prato es una zona donde "la mayoría de las familias y los alumnos son chinos". Pero matiza que "es difícil encontrar una solución a este problema solo hablando con el sistema escolar".

Esta cuestión, sumada a la enseñanza obligatoria de italiano para alumnos extranjeros, se puede abordar en las aulas. "El colegio es capaz de organizarse", asegura Giannelli. Sin embargo, "como siempre, se necesitan recursos y lleva el tiempo necesario".