APUNTE.COM.DO.- República Dominicana se mantiene como líder mundial en la producción de cacao orgánico, lo que le ha permitido ganar terreno en mercados como Europa y Estados Unidos. La calidad del grano ha sido clave, ya que sus bajos niveles de productividad le permiten acceder a mercados premium con precios competitivos.
No obstante, el mercado es cada vez más exigente y los competidores internacionales también buscan hacerse con ese nicho. Isidoro de la Rosa, presidente de la Confederación Nacional de Cacaocultores Dominicanos (CONACADO), señaló que Perú y Ecuador son competidores directos en el segmento orgánico y de alta calidad, con la diferencia de que cuentan con un fuerte respaldo de sus gobiernos e instituciones para afianzar su posición.
A ese desafío se suma el uso de fertilizantes en otros rubros agrícolas, que pone en riesgo la producción de cacao, ya que las plantaciones que no emplean químicos pueden parecer contaminadas y ser sancionadas por los países importadores.
Otro reto es el envejecimiento de los productores: la mayoría supera los 60 años y al sector le cuesta atraer jóvenes, según el empresario. Las plantaciones antiguas y de baja productividad reducen el atractivo de la actividad agrícola para las nuevas generaciones, por lo que renovar las fincas se convierte también en una estrategia para incorporar tecnología y generar condiciones que permitan el relevo generacional.
De la Rosa considera que la digitalización, la automatización y las nuevas tecnologías pueden contribuir a ese objetivo. Una producción con mayor control, menos dependencia de mano de obra y mayor productividad resultaría más atractiva para los jóvenes.
El gremio cacaocultor se prepara ahora para cumplir con el Reglamento de la Unión Europea sobre Deforestación (EUDR), que prohíbe comercializar en el mercado europeo materias primas vinculadas a la destrucción de bosques. Hasta el momento, alrededor de 8,000 productores están involucrados: unos 4,500 cuentan con certificación orgánica y el resto está en proceso.
Para cumplir esos requisitos, los exportadores han tenido que invertir en la georreferenciación de las fincas de sus suplidores. De la Rosa detalló que la inversión supera los 20 millones de pesos para unos 5,000 productores. Explicó que esa trazabilidad cobra importancia porque cerca del 50% de la producción nacional se dirige al mercado europeo y el otro 50% al estadounidense.
El dirigente añadió que la falta de titulación de las propiedades representa una dificultad adicional, pues una finca puede estar georreferenciada sin que su situación jurídica esté completamente definida.
La producción no concluye con el corte de la mazorca. El manejo poscosecha es determinante para conservar las cualidades del cacao: la fermentación y el secado requieren infraestructura y recursos. Un cacao de alta calidad puede perder sus características si estos procesos no se realizan de forma adecuada. La escasez de mano de obra en las zonas rurales agrega presión sobre esta etapa.
En ese sentido, el gremialista propone mecanizar y automatizar parte del proceso, aunque esas inversiones exigen capital elevado y plazos largos para recuperarlo. Reclama una mayor participación de la banca y considera que el financiamiento disponible del Banco Agrícola y de otros fondos resulta limitado frente a las necesidades del sector. Esos recursos podrían destinarse a la industrialización del cacao y a obtener más beneficios de las 2.5 millones de tareas sembradas por más de 40,000 productores.
La expectativa está puesta en proyectos con financiamiento internacional que podrían ejecutarse el próximo año y cuyos recursos superarían los 600 millones de dólares. El monto cobra relevancia si se considera que las exportaciones de cacao superaron los 690 millones de dólares el año pasado. Pero De la Rosa identifica el acceso al financiamiento como otro obstáculo: el 85 por ciento de los productores son pequeños y muy pequeños, y muchos no cuentan con títulos de propiedad de sus terrenos.
De acuerdo con Isidoro de la Rosa, el país dispone de alrededor de 2.5 millones de tareas para la producción de cacao y se acerca a las 100,000 toneladas, mientras que Ecuador supera las 600,000 toneladas.
El financiamiento destinado al sector productor de cacao alcanzó un total de 80,522.5 en los siete registros desde 2019 hasta el pasado año, cuando el crédito llegó a los 12,978 millones de pesos. El cacao y el arroz concentraron la mayor parte del financiamiento dirigido a los principales cultivos agrícolas del país al cierre de 2025. Ambos rubros captaron la mayor asistencia financiera, de acuerdo con el informe Evolución de la cartera del sector agropecuario, elaborado por la Superintendencia de Bancos. Esos dos productos representaron el 73.4 % de la cartera para los cinco cultivos con mayor exposición crediticia.