APUNTE.COM.DO.- Las acciones vinculadas a la inteligencia artificial registraban fuertes caídas este lunes en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, luego de que el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, publicara durante el fin de semana un ensayo de 3.800 palabras que minó la confianza de los inversores en todo el complejo de semiconductores e infraestructura de IA.
Los títulos de mayor impulso del sector sufrieron los retrocesos más severos. Marvell y SK Hynix cedían 7% cada uno; CoreWeave, SanDisk, Intel y AMD bajaban 6%; mientras que Micron y Super Micro retrocedían 5%. Incluso los dos nombres más relevantes de la industria, Nvidia y Broadcom, cotizaban con pérdidas del 3% antes de la apertura de los mercados.
En apenas dos días, los principales referentes de la inteligencia artificial —Amodei y Sam Altman, consejero delegado de OpenAI— lograron sembrar una inquietud generalizada en torno a la propia tecnología que ayudaron a crear e impulsar.
“En los últimos meses me convencí de que abordar plenamente los riesgos exige aún más prudencia: no solo invertir en prevención de riesgos, sino ajustar el ritmo del avance de las capacidades para que la prevención de riesgos pueda mantenerse a la par”, escribió Amodei el sábado en su ensayo. “Debemos desacelerar el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA. El progreso seguirá pareciendo rápido, y debemos hacer un uso sabio del tiempo que ganemos”, agregó.
Altman respaldó a Amodei de inmediato tras la publicación del ensayo y amplió su postura el lunes en un mensaje difundido en la red social X. “Hay dos formas en que el avance de la IA podría salir muy mal, y que debemos evitar. Primero, podríamos perder el control del futuro frente a la IA. Esto es inaceptable; estamos sin disculpas del lado de la humanidad, y la IA siempre debe servir a las personas”, manifestó. “Segundo, podríamos terminar en un mundo con demasiada concentración de poder. Si una IA extraordinariamente poderosa es utilizada por una persona o una empresa para imponer su visión del mundo a todos los demás, los resultados podrían ser extremadamente distópicos”, añadió, y abogó por “caminar por un sendero angosto” entre ambos riesgos.
La analista Madison Rezaei, de la firma Bernstein, señaló en una nota que el planteo de ambos ejecutivos se centra en minimizar riesgos de seguridad —revisores independientes, coordinación en estándares y cooperación internacional— y que, por el momento, “no es un llamado a bajar el gasto de capital ni a detener el entrenamiento de modelos”. No obstante, advirtió que “muchos inversores empezaron a preguntarse qué pasaría si el entrenamiento se desacelera”.
A la incertidumbre por la IA se sumó una nueva escalada del petróleo, cuyos precios se dispararon después de que Arabia Saudita cerrara su oleoducto Este-Oeste tras ataques con drones de los rebeldes hutíes de Yemen, en el contexto de la guerra en Medio Oriente. Los dos contratos principales de crudo, que ya se cotizaban por encima de los 100 dólares el barril, repuntaron con fuerza, mientras un buque mercante era atacado en el estrecho de Ormuz y los hutíes consolidaban su control sobre el estrecho de Bab al-Mandeb, un corredor marítimo clave entre Europa y Asia.
El precio promedio del diésel en Estados Unidos marcó un nuevo récord de 6,23 dólares el galón, después de haber superado por primera vez los 6 dólares el viernes, un dato que presiona al presidente Donald Trump, quien prometió alivio económico de cara a las elecciones legislativas de medio término en noviembre. “El petróleo y los temores sobre la IA están causando un doble dolor de cabeza para los inversores, con los rendimientos de los bonos subiendo de nuevo y una pérdida de impulso en los mercados de acciones”, expresó Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.