APUNTE.COM.DO.- El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, quien se encuentra exiliado y fue privado de su nacionalidad nicaragüense, declaró este domingo que los responsables de corrupción, torturas y otros delitos deben responder ante la justicia. Además, sostuvo que la misericordia divina no puede utilizarse como argumento para eludir sanciones.
Durante una homilía en una iglesia de Estados Unidos, el religioso, una de las voces más críticas del régimen nicaragüense, reclamó que se realicen procesos ante tribunales independientes, con garantías de defensa y respeto al debido proceso.
“Los corruptos, injustos, torturadores y criminales deben enfrentar las consecuencias de sus acciones y rendir cuentas ante la ley”, expresó Báez, según reportó la agencia de noticias EFE. “La misericordia de Dios no es excusa para la impunidad de los delincuentes”, añadió.
El prelado planteó que el perdón no implica desconocer los crímenes ni exigir a las víctimas que olviden lo sucedido. En ese sentido, señaló que una reconciliación sin justicia puede agravar el daño sufrido por quienes padecieron abusos.
"Hablar de perdón no es negar la justicia, no es pedir impunidad ni sugerir que las víctimas deben olvidar y pasar página”, dijo el obispo auxiliar de Managua, quien dejó el país en 2019 por razones de seguridad, por instrucción del entonces papa Francisco.
Báez advirtió que “una injusticia no reparada socava la convivencia social” y que otorgar perdón sin un proceso de rendición de cuentas no permite cerrar las heridas. Por ese motivo, insistió en que quienes hayan cometido delitos deben comparecer ante autoridades judiciales imparciales.
El religioso también dirigió un mensaje a las víctimas de abusos y persecuciones. Les pidió reclamar justicia sin reproducir prácticas de crueldad o mecanismos contrarios a la ley.
“Al exigir justicia, no podemos volvernos crueles como el siervo de la parábola, ni reproducir los mismos mecanismos ilegales y desalmados de quienes han perpetrado esos crímenes”, manifestó Silvio Báez en su sermón.
Báez es obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua y una figura relevante dentro de la Iglesia católica nicaragüense. Su salida del país ocurrió en abril de 2019, casi un año después del inicio de la crisis política y social que sacudió a Nicaragua tras las protestas contra el régimen.
Las manifestaciones comenzaron en abril de 2018 y derivaron en una represión denunciada por organismos internacionales, organizaciones defensoras de derechos humanos y sectores opositores. Desde entonces, el régimen encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo ha sido objeto de acusaciones por detenciones arbitrarias, persecución política, restricciones a la libertad de expresión y limitaciones a la actividad religiosa.
Ortega, exguerrillero sandinista, gobierna Nicaragua desde 2007. Murillo, su esposa, ejerce la vicepresidencia desde 2017 y ambos copresiden el país, de acuerdo con el modelo institucional establecido por el oficialismo.
La situación política se profundizó luego de las elecciones generales de noviembre de 2021, en las que Ortega obtuvo un nuevo mandato. Los principales aspirantes opositores habían sido detenidos antes de los comicios y, posteriormente, varios de ellos fueron expulsados del territorio nacional, despojados de su nacionalidad y privados de derechos políticos.
El régimen sandinista ha rechazado las acusaciones y ha presentado a sectores de la oposición como parte de intentos de desestabilización. Organizaciones nacionales e internacionales, en cambio, han denunciado violaciones de derechos humanos y posibles crímenes de lesa humanidad.