APUNTE.COM.DO.- Luis Martínez atiende una videollamada desde su hogar en Texas, recostado y sosteniendo el teléfono. Acaba de despertar de una siesta en una tarde de agosto, un descanso que solo puede tomarse un martes. Los fines de semana se pone su traje de mariachi para tocar en restaurantes y otros espacios y así continuar ganándose la vida junto a sus hijos, los hermanos Gámez Cuéllar.
Esa tranquilidad, como él la describe, llegó después de la tormenta vivida hace unos meses. En febrero, su esposa, sus tres hijos y él fueron arrestados por las autoridades migratorias de Estados Unidos y permanecieron detenidos casi dos semanas. Los padres y los dos hijos menores fueron llevados al Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, en Dilley, mientras que el hijo mayor, de 18 años, fue trasladado a un centro de detención distinto en Raymondville.![]()




