APUNTE.COM.DO.- El Kremlin reafirmó este sábado que cualquier presencia militar de países europeos en territorio ucraniano constituiría una declaración de guerra contra Rusia. La advertencia, reiterada por Moscú en múltiples ocasiones, cobró relevancia tras las declaraciones del portavoz presidencial ruso y del propio presidente, en una jornada con ataques a gran escala en suelo ruso y muestras de apertura diplomática desde Kiev.

Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, precisó la posición rusa en declaraciones al canal de televisión Vesti: "Esto no es una línea roja, es la postura de Rusia, que ha sido comunicada al mundo entero, especialmente a los europeos, de una manera muy específica y comprensible". La distinción entre "línea roja" y "postura oficial" refleja el interés de Moscú por presentar su advertencia como un principio consolidado de política exterior y no como una amenaza coyuntural.

Las declaraciones de Peskov se produjeron un día después de que el presidente Vladímir Putin abordara el tema en la cumbre del grupo BRICS en Nueva Delhi. En ese foro, Putin señaló que las élites europeas están conduciendo a sus poblaciones hacia un enfrentamiento con Rusia al contemplar el envío de efectivos militares a Ucrania. "Ahora están pensando en desplegar tropas en territorio ucraniano. Eso significa una guerra con Rusia", afirmó.

El mandatario ruso también intentó descartar cualquier intención ofensiva de Moscú hacia Europa: "Nadie siquiera piensa que tengamos motivos para ningún tipo de conflicto con Europa. Todos los problemas se resolvieron tras la Segunda Guerra Mundial", declaró, asegurando que Rusia no amenaza ni planea amenazar a ningún país europeo.

La discusión sobre el despliegue de tropas europeas en Ucrania lleva años presente en las capitales del continente. El pasado 4 de septiembre, una coalición de 26 países acordó en París ofrecer garantías de seguridad a Kiev, con la posibilidad de enviar fuerzas si fuera necesario. No obstante, los líderes de esa coalición, incluidos Francia y el Reino Unido, indicaron que cualquier despliegue solo podría ocurrir tras un alto el fuego o el fin de las hostilidades, por lo que no hay planes de enviar tropas de inmediato.

En el ámbito militar, el sábado se registró una ofensiva ucraniana contra la retaguardia industrial rusa. El Estado Mayor del Ejército ucraniano informó que durante la noche atacó la planta Toliattikauchuk, situada en la ciudad de Toliatti, en la región de Samara. La instalación, descrita en su propio sitio web como una de las mayores empresas del complejo petroquímico ruso, se especializa en la producción de caucho sintético. Según las fuerzas armadas de Kiev, ese material se utiliza, entre otros fines, para fabricar combustible sólido destinado a misiles tácticos y balísticos. El bombardeo provocó un incendio en el lugar. "Estamos evaluando la dimensión de los daños", indicó el Estado Mayor ucraniano, que subrayó que las operaciones contra la industria militar rusa continuarán.

La jornada también registró uno de los ataques con drones más voluminosos de las últimas semanas. Las fuerzas antiaéreas rusas derribaron 230 artefactos no tripulados de procedencia ucraniana, según fuentes oficiales de Moscú. Aun así, los impactos causaron víctimas y daños materiales en al menos tres regiones.

El gobernador de Bélgorod, Alexandr Shuváev, informó mediante redes sociales de un muerto y 14 heridos, cuatro de ellos menores de edad. En Samara, las autoridades locales confirmaron un herido y daños en varias industrias y edificios residenciales. En la región de Rostov, fragmentos de los drones derribados cayeron sobre instalaciones comerciales, según las mismas fuentes.

Mientras el frente militar seguía activo, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, emitió señales de disposición al diálogo desde la base aérea canadiense de North Bay, donde se reunió con pilotos ucranianos que reciben entrenamiento en Canadá. En una entrevista con la cadena alemana DW, Zelensky confirmó que asistiría a una eventual reunión con Putin en los márgenes de la cumbre del Grupo de los 20 (G20), prevista para mediados de diciembre en Miami. "Por supuesto", respondió al ser preguntado sobre si acudiría si el líder ruso fuera invitado.

El mandatario ucraniano fue claro sobre sus expectativas: "No se trata de palabras. Lo que yo le diga o lo que él quiera decirme no importa... Importan los resultados. Eso es todo". Kiev lleva tiempo insistiendo en que ciertas cuestiones, como el aspecto territorial que bloquea las conversaciones de paz, solo pueden desbloquearse con un encuentro directo entre ambos presidentes.

Zelensky valoró también como "una buena señal" la visita que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner realizaron recientemente a Kiev, aunque aclaró que la misión no arrojó resultados concretos. En su análisis de la situación en el campo de batalla, aseguró que Ucrania se encuentra en una posición de mayor fortaleza, mientras que Rusia paga "un gran precio" por los modestos avances que ha logrado.