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Foro de artículos de opinión de los técnicos del Banco Central de la República Dominicana

REPÚBLICA DOMINICANA: DIVERSIFICACIÓN, RESILIENCIA CAMBIARIA

Por: Elisa Vilorio de Painter, PhD

Las crecientes tensiones geopolíticas y comerciales de los últimos años han redefinido los patrones tradicionales de comercio, inversión y organización de las cadenas globales de suministro. En este contexto, cobran importancia para atraer inversión extranjera, además de los costos de las empresas, factores como la estabilidad, la profundidad del mercado cambiario, la fortaleza institucional del país y la resiliencia ante entornos de alta incertidumbre.

En este entorno internacional, caracterizado por una reducción de la inversión extranjera directa (IED) a nivel global y por la imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos (EE. UU.), la IED global como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) mundial ha perdido peso durante la última década. Sin embargo, el país ha logrado aumentar su capacidad para atraerla gracias a su resiliencia y a su estabilidad social y política.

En el caso dominicano, desde julio pasado, EE. UU. estableció una tasa arancelaria de 12.5 % para determinadas categorías de productos, argumentando que el país no ha sido capaz de garantizar que determinados bienes importados no sean producidos mediante trabajo forzoso. No obstante, algunas categorías, como los textiles y prendas de vestir que ingresan bajo el acuerdo CAFTA-DR, están exentas de esta medida.

Es preciso señalar que el aumento del arancel es marginal ya que desde abril 2025 se aplicaba un 10 % a otras categorías de productos. A pesar de este entorno, las exportaciones de zonas francas crecieron 3.2 % interanual en el primer semestre de 2026.

Dada la importancia del contexto internacional actual y su influencia sobre el desempeño de la economía dominicana, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) presenta un análisis del comportamiento reciente de los flujos de capital hacia América Latina y el país, así como de sus principales determinantes a nivel local y global.

1. Inversión extranjera directa en los últimos años: Tendencias y evolución

La IED global ha perdido peso durante los últimos años. En 2015 representaba 3.6% del producto interno bruto (PIB) mundial, proporción que descendió a 2.5 % en 2021 y a 1.26 % en 2025, según datos del Banco Mundial. La fragmentación comercial y las tensiones geopolíticas han llevado a las empresas a ser más cautelosas al decidir dónde colocar sus capitales.

República Dominicana ha seguido una trayectoria diferente pasando la IED como proporción del PIB de 3.1 % en 2015 a 3.53 % en 2021 y a 3.86% en 2025. Esta evolución resulta especialmente significativa en un período de menor dinamismo de los flujos internacionales de capital.

La capacidad de atraer inversión al país también ha venido acompañada de una mayor diversificación sectorial. El turismo continúa siendo uno de los principales receptores de IED con una participación aproximada de 22.3 % durante 2020-2025 y de 20.1 % al cierre del primer semestre de 2026. Al mismo tiempo, la participación en el total de energía pasó de un promedio de 8 % entre 2010 y 2019 a 16.34 % durante 2020-2025, alcanzando 27.8 % en el primer semestre de 2026.

La diversificación sectorial constituye una fuente adicional de resiliencia, al reducir la dependencia de un solo sector y permitir que la inversión responda a distintos motores de crecimiento.

2. Estabilidad cambiaria

Para un inversionista extranjero, la estabilidad cambiaria forma parte de la ecuación de rentabilidad. No solo importa el nivel del tipo de cambio, sino también la disponibilidad de divisas, la profundidad del mercado, la capacidad de respuesta ante choques y la solidez de los fundamentos macroeconómicos.

Durante 2025 y el transcurso de 2026, algunas monedas de la región de Latinoamérica se apreciaron de manera generalizada frente al dólar estadounidense, en línea con lo observado en otras economías emergentes. Este comportamiento respondió principalmente a un entorno financiero internacional más favorable y a una mejora en la percepción de riesgo de la región, que facilitó el financiamiento externo y favoreció la entrada de capitales.

En República Dominicana, la apreciación del peso ha estado acompañada por un aumento significativo en la generación de divisas. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones alcanzaron US$8,746 millones, el turismo generó US$6,716 millones, las remesas US$6,219 millones y la IED US$3,27 millones. En conjunto, estos flujos representaron unos US$2,800 millones adicionales respecto al mismo período de 2025.

Este dinamismo contribuyó a la apreciación del peso dominicano de un 7.6% al cierre de agosto del presente año, incluso en un contexto en el que el Banco Central compró US$415 millones en el mercado cambiario para fortalecer las reservas internacionales, sin realizar ventas de divisas en el mercado spot.

Por otro lado, un análisis del banco de inversión J.P. Morgan, publicado el 20 de agosto, destacó al peso dominicano entre las monedas de mejor desempeño del año, pese a la elevada exposición del país a las importaciones de petróleo. El referido banco atribuyó parte de esta fortaleza a la combinación de exportaciones, turismo y remesas, que continúa sosteniendo las cuentas externas. Asimismo, señaló que la apreciación observada responde a fundamentos de mercado y no a una intervención discrecional por parte del BCRD.

3. Consideraciones finales

El escenario internacional presenta riesgos importantes para las economías emergentes, pero también oportunidades para aquellos países que cuentan con fundamentos sólidos, estabilidad macroeconómica y capacidad productiva para integrarse a las nuevas cadenas globales de valor.

La diversificación de la IED en RD, junto con el crecimiento del turismo, las remesas y las exportaciones, genera una oferta amplia de divisas que contribuye a la estabilidad del mercado cambiario y fortalece la capacidad de la economía para absorber choques externos.

Los inversionistas no observan únicamente los aranceles que deben enfrentar, sino también la estabilidad macroeconómica, la disponibilidad de divisas, el acceso a mercados y la capacidad del país para mantener sus condiciones de competitividad. En ese sentido, la IED recibida durante el primer semestre de 2026, de US$3,276.5 millones, con un crecimiento de 7.7 % respecto al mismo período de 2025, confirma que la economía dominicana continúa atrayendo capital extranjero en un entorno internacional cada vez más competitivo.

De cara al futuro, la generación de divisas en el país mantiene perspectivas favorables y diversificadas: las exportaciones seguirán apoyadas por el oro, el turismo conserva un fuerte dinamismo y República Dominicana mantiene ventajas como destino del Caribe en un contexto de tensiones geopolíticas, mientras las remesas han mostrado resiliencia pese a los cambios migratorios en Estados Unidos. En conjunto, estos flujos sugieren que existen fundamentos externos suficientemente diversificados que garantizan estabilidad cambiaria.

El reto será preservar y ampliar estas ventajas. La competencia por IED será mayor y los inversionistas serán cada vez más selectivos. Por ello, será necesario continuar fortaleciendo las instituciones, mejorar el capital humano, elevar la productividad, profundizar los encadenamientos entre empresas nacionales y extranjeras, promover la innovación y diversificar los mercados de exportación y las fuentes de inversión.

En este contexto internacional de alta incertidumbre, el BCRD reafirma su compromiso con la estabilidad de precios y con una respuesta oportuna ante los riesgos que puedan desviar la economía de una trayectoria de crecimiento sostenible. Asimismo, continuará promoviendo un mercado cambiario transparente, profundo y alineado con las mejores prácticas internacionales, contribuyendo a preservar un entorno favorable para la estabilidad macroeconómica, la inversión y el crecimiento.