APUNTE.COM.DO.- Santo Domingo.- La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (CONFENAGRO) expresó su respaldo a las negociaciones que el Gobierno dominicano, liderado por el presidente Luis Abinader, sostiene con Estados Unidos en torno al tratamiento comercial del arroz, y demandó que se garantice la protección de la producción nacional.

La entidad señaló que cualquier acuerdo alcanzado debe tener como prioridad el interés del país y el resguardo de los productores dominicanos, dado el peso de ese cereal en la alimentación y la economía.

“El arroz no puede ser visto únicamente como un producto de intercambio comercial: es uno de los principales elementos de la dieta de los dominicanos, sostiene una cadena productiva relevante y constituye un pilar de nuestra soberanía”, expresó el presidente de CONFENAGRO, Wilfredo Cabrera.

Cabrera recordó que el Estado dominicano reconoce al arroz como un producto sensible, citando el Decreto 693-24, que establece que su producción estable y sin interrupciones es esencial para asegurar la soberanía y la seguridad alimentaria y nutricional, y para preservar la capacidad productiva del país.

También citó el artículo 54 de la Constitución, que impone al Estado el deber de fomentar el aumento de la productividad agropecuaria para garantizar la seguridad alimentaria.

Destacó que el sector arrocero reúne a más de 30,000 productores y genera más de 300,000 empleos directos e indirectos, por lo que asegurar su estabilidad equivale a proteger la producción nacional.

“Los productores requieren estabilidad, normas claras y condiciones que les permitan seguir produciendo, invirtiendo y planificando a largo plazo”, afirmó.

Asimismo, advirtió que experiencias recientes como la pandemia de COVID-19, los conflictos armados y las disrupciones en las cadenas de suministro internacionales han demostrado la importancia estratégica de mantener la capacidad de producir alimentos dentro del territorio.

En ese sentido, sostuvo que República Dominicana puede honrar sus compromisos comerciales internacionales y conservar relaciones económicas sólidas con sus socios, pero sin comprometer la producción de un alimento catalogado como estratégico.