APUNTE.COM.DO.- ¿Dónde está la verdadera felicidad? Para el médico, escritor y conferenciante Mario Alonso Puig, uno de los grandes errores de la sociedad actual consiste en buscarla en las posesiones, el éxito o el reconocimiento de los demás.
En una entrevista concedida a Lecturas, Alonso Puig resumió esta idea con una reflexión contundente: “El principal lastre en la vida es creer que cuanto más tengas, más feliz serás. El lastre es confundir el tener con el ser”.
Su planteamiento parte de una diferencia sencilla, pero profunda: disponer de bienes materiales puede contribuir a una vida más cómoda, pero no determina por sí solo el valor de una persona ni garantiza su felicidad.
Vivimos en una sociedad que con frecuencia relaciona el bienestar con alcanzar nuevas metas: conseguir un mejor empleo, comprar una vivienda más grande, tener más dinero, adquirir determinados bienes o alcanzar reconocimiento social.
El problema aparece cuando la felicidad queda condicionada a conseguir aquello que todavía no tenemos.
Alonso Puig advierte sobre esa manera de pensar y recuerda que “por más que tengas, no eres más”. Es decir, las posesiones pueden formar parte de nuestra vida, pero no deberían convertirse en la medida de nuestro valor personal.
Cuando una persona piensa que será feliz solamente después de alcanzar una determinada meta, corre el riesgo de posponer continuamente su bienestar.
El especialista también hace referencia a un concepto desarrollado por el profesor de Harvard Tal Ben-Shahar: la llamada “falacia de llegada”.
Esta consiste en creer que la felicidad aparecerá cuando finalmente consigamos aquello que estamos persiguiendo. El problema es que, una vez alcanzada una meta, generalmente aparece otra.
Así, una persona puede pasar años esperando “el momento adecuado” para sentirse satisfecha, sin disfrutar plenamente del presente.
La reflexión invita a cambiar esa perspectiva: en lugar de pensar únicamente en lo que falta, valorar lo que somos, las relaciones que hemos construido, las experiencias vividas y aquello que realmente consideramos importante.
Esto tampoco significa que una vida feliz esté libre de dificultades. Los problemas, las pérdidas y las situaciones inesperadas forman parte de la existencia.
La diferencia está en cómo valoramos nuestra vida en su conjunto y en si somos capaces de encontrar sentido en nuestras experiencias.
Desde esta perspectiva, la felicidad puede estar relacionada con sentir que hemos vivido de acuerdo con nuestros valores, que hemos cuidado nuestras relaciones y que hemos aprovechado las oportunidades que hemos tenido.
La filosofía de Epicuro también ofrece una reflexión relacionada con esta idea. El pensador griego distinguía entre los deseos naturales y necesarios, como alimentarse, tener un refugio y contar con amistades, y aquellos relacionados con la fama, la riqueza o el poder.
Estos últimos pueden convertirse en una fuente permanente de insatisfacción cuando nunca parece suficiente lo que se posee.
El mensaje coincide, en esencia, con la reflexión de Alonso Puig: tener más cosas puede aumentar nuestro confort, pero no necesariamente nuestra felicidad.
La verdadera tarea estaría en aprender a distinguir entre lo que necesitamos para vivir dignamente y aquello que simplemente deseamos porque la sociedad nos hace creer que debemos tenerlo.
Al final, la reflexión plantea una pregunta sencilla: ¿estamos dedicando nuestra vida a conseguir más cosas o a convertirnos en mejores personas?
Para Alonso Puig, la respuesta pasa por dejar de confundir el tener con el ser y comprender que una vida plena no depende exclusivamente de cuánto poseemos, sino también de quiénes somos, cómo vivimos y qué significado damos a nuestra existencia.