APUNTE.COM.DO.- Cumplir 60 años marca una nueva etapa en la vida, pero también puede traer cambios físicos que requieren mayor atención. Entre ellos se encuentra la disminución progresiva de la masa muscular y la fuerza, un proceso que puede verse acelerado cuando existe poca actividad física.

El catedrático de ejercicio físico Juan Carlos Colado ha advertido sobre la importancia de mantenerse activo después de los 60 años y ha señalado que la pérdida de masa muscular puede situarse entre un 1 % y un 3 % anual en personas que no realizan entrenamiento, aunque esta cifra puede variar considerablemente de un individuo a otro.

La pérdida de músculo no representa únicamente un cambio en la apariencia física. Con el paso de los años, una menor fuerza puede dificultar actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, levantarse de una silla o cargar objetos, afectando incluso la autonomía de las personas.

El entrenamiento de fuerza, un aliado

Una de las estrategias más recomendadas para preservar la masa muscular durante el envejecimiento es realizar ejercicios de fuerza de manera regular y adaptados a las condiciones físicas de cada persona.

No necesariamente se requiere acudir diariamente a un gimnasio ni levantar grandes cantidades de peso. Los ejercicios pueden realizarse con el propio peso corporal, bandas elásticas, máquinas o pesas ligeras, siempre tomando en cuenta la condición física y, cuando sea necesario, las recomendaciones de un profesional.

Colado sostiene que dos o tres sesiones semanales pueden ser suficientes para obtener beneficios, siempre que exista constancia y los ejercicios sean adecuados para cada persona.

Caminar también aporta beneficios

El médico David Carrizo también ha destacado los beneficios de caminar y ha señalado que realizar alrededor de 30 minutos diarios puede contribuir al gasto energético y favorecer la actividad metabólica.

Caminar es una actividad accesible para muchas personas y puede ayudar a mantener la movilidad, mejorar la capacidad cardiovascular y reducir el sedentarismo. Sin embargo, no sustituye completamente al entrenamiento de fuerza cuando el objetivo es preservar o desarrollar la masa muscular.

La clave está en mantenerse activo

El envejecimiento no significa necesariamente perder independencia o capacidad física. Mantenerse activo, llevar una alimentación adecuada y realizar ejercicios adaptados puede ayudar a conservar la fuerza y la movilidad durante más tiempo.

A partir de los 60 años, la recomendación no debe ser competir con otras personas, sino encontrar una rutina que pueda mantenerse de forma segura y constante.

Caminar, moverse y trabajar la fuerza pueden convertirse en tres herramientas importantes para llegar a edades avanzadas con mayor autonomía y calidad de vida.