APUNTE.COM.DO.- Washington, 5 sep (EFE).- La atención de los inversores se centrará nuevamente en la deuda de Estados Unidos durante la próxima semana, cuando el Departamento del Tesoro amplíe sus operaciones de recompra para mitigar el alza de los rendimientos a largo plazo, que encarecen el crédito al consumo, y además realice subastas de títulos a 10 y 30 años.
El Tesoro, dirigido por Scott Bessent, comenzará el miércoles una campaña en la que al menos duplicará la readquisición de cupones nominales en los tramos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años, pasando de 2.000 a un mínimo de 4.000 millones de dólares por operación, hasta el 4 de noviembre. El objetivo es moderar el costo de financiamiento de la deuda pública.
Al día siguiente, el 10 de septiembre, está prevista una reapertura de bonos a 30 años, cuyo rendimiento se mantiene en torno al 5,24 % y 5,25 %, cerca de su nivel más alto en 19 años.
Este escenario surge después de la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 celebrada esta semana en Carolina del Norte, donde Bessent intentó disipar las preocupaciones sobre los bonos y el creciente monto de la deuda federal, que recientemente superó por primera vez los 40 billones de dólares.
En el evento, Bessent señaló que "la única manera de salir" de la situación marcada por el incremento de la deuda, tanto en EE.UU. como a nivel global, "es mediante el crecimiento", y destacó el enfoque del gobierno del presidente Donald Trump.
La presión sobre los bonos a 10 años no se alivió con los datos de empleo mejores de lo esperado publicados el viernes. Los mercados cerraron la semana a la baja ante la alta probabilidad de que la Reserva Federal suba los tipos de interés el 16 de septiembre.
Bessent había afirmado que el rendimiento del bono a 10 años se mantenía "sin cambios" desde el regreso de Trump a la presidencia, pero esa afirmación ya era inexacta a principios de semana, cuando esos títulos estaban 20 puntos básicos por encima de su nivel de enero de 2025.
Al cierre de la semana, el interés de ese instrumento superaba el 4,78 %, su máximo desde julio de 2004, y se ubicaba 50 puntos básicos por encima del nivel que tenía cuando Trump volvió a la Casa Blanca. La escalada comenzó con el inicio de la guerra en Irán.
El repunte del viernes se produjo después de que se informara que Estados Unidos creó 162.000 empleos en agosto, cifra muy superior a las estimaciones de los analistas. Este dato refleja un mercado laboral dinámico y una inflación que continúa por encima del 3 %.
Esto otorga más margen a la Fed para incrementar las tasas en su reunión del 15 y 16 de septiembre, lo que podría ejercer presión al alza sobre la curva de rendimientos, especialmente en el extremo corto.
Trump, por su parte, comentó que los datos de empleo subrayan la fortaleza de la economía estadounidense y lo convierten en un emisor soberano solvente. "Un país fuerte significa un tipo de interés más bajo: es un mejor sujeto de crédito… ¡Así de simple! Deberíamos tener la tasa más baja de cualquier país del mundo, como en 'los viejos tiempos'", escribió en redes sociales. Además, amenazó con dejar de comerciar con países con los que EE.UU. tiene déficit comercial si no se reduce el costo del dinero.
El mandatario insistió en que recortar la tasa referencial es "mejor que los aranceles" e instó a la Fed a "actuar con inteligencia" y "comportarse por una vez como patriotas", palabras que añaden presión de cara a la reunión de mediados de septiembre, en la que participará el nuevo presidente del banco central, Kevin Warsh, nominado por Trump.