APUNTE.COM.DO.- La Embajada de Estados Unidos en Cuba difundió en la última semana varias advertencias para sus ciudadanos ante un alza "significativa" de casos de enfermedades diarreicas y de la delincuencia en la isla, en un contexto de crisis energética y económica que afecta al país.

La sede diplomática vinculó el aumento de infecciones gastrointestinales con el deterioro de los sistemas de agua y energía. En una advertencia publicada el viernes en la red social X, la representación señaló: "La Embajada de los Estados Unidos ha observado un aumento significativo de enfermedades diarreicas en toda Cuba, asociado al continuo deterioro de la infraestructura de agua y energía".

La misión indicó que las deficiencias afectan el suministro de agua, el almacenamiento y el control de temperatura de los alimentos. También reportó infecciones por bacterias como Escherichia coli y Shigella, además de otros patógenos gastrointestinales.

Hace una semana, la Embajada advirtió sobre los "importantes desafíos para la salud y la seguridad" derivados de la escasez de agua y los cortes eléctricos, y responsabilizó a "la mala gestión de la infraestructura pública por parte del régimen" de La Habana.

Las autoridades cubanas, en cambio, atribuyen la crisis a la política de Washington, que desde enero mantiene un bloqueo petrolero y sanciones contra la isla. En otra alerta difundida hace tres días, la Embajada estadounidense avisó sobre "un aumento notable de hurtos o robos al descuido" en vehículos de la capital, y sostuvo que "el deterioro de las condiciones económicas ha provocado un aumento generalizado de la delincuencia en Cuba".

Cuba enfrenta una crisis económica con apagones de hasta 60 horas en algunas zonas, inflación y escasez de alimentos y medicamentos. A pesar de la presión de Washington, en los últimos meses se enviaron varios cargamentos de ayuda humanitaria a la isla, cuya distribución quedó a cargo de la Iglesia Católica.

La semana pasada, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel visitó la fuente de Paso Seco, una infraestructura estratégica para el abastecimiento de agua de La Habana, reconoció la crisis humanitaria y pidió resolver "en el menor tiempo posible" los problemas que afectan a la capital por los apagones y las fallas en el servicio.

La Presidencia informó en redes sociales que Díaz-Canel recorrió las instalaciones junto a integrantes del Consejo de Ministros para revisar la estrategia de suministro "aun en condiciones de prolongados apagones". "Este es de los temas más críticos de una ciudad donde viven casi dos millones de personas", señaló el reporte oficial.

La visita se centró en las tareas de recuperación, mantenimiento y rescate de recursos en Paso Seco, con prioridad en los motores utilizados para bombear agua. Las autoridades consideran este mecanismo como una respuesta temporal hasta que los puntos de bombeo funcionen con paneles solares. Las averías y los cortes prolongados de electricidad agravaron los problemas de la red hidráulica de La Habana, cuyo funcionamiento depende del suministro eléctrico y registra fallas por falta de inversiones y mantenimiento.Crisis de agua en Cuba -

La empresa estatal Aguas de La Habana comunicó la semana pasada una "compleja avería en la infraestructura hidráulica" que obligó a suspender de emergencia el funcionamiento de la conductora que alimenta al Sistema Central de abastecimiento, afectando a seis municipios de la capital, cerca de la mitad de la ciudad.

En mayo, el presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, afirmó a la televisión estatal que unos 2,7 millones de cubanos enfrentan dificultades adicionales para acceder al agua, y explicó que en varias zonas el agua requiere bombeo a baja presión y que la falta de electricidad deja a numerosas personas sin servicio.

El funcionario señaló que el déficit de generación eléctrica incrementó las averías en equipos y conductoras de agua, y mencionó la falta de acceso a financiamiento y el retiro de proveedores como factores que afectan al sector hidráulico.

El régimen cubano busca acelerar el cambio de la matriz energética de las estaciones de bombeo: el objetivo oficial prevé que el 52% de las 3.300 estaciones de bombeo del país cuente con fuentes de energía renovable.