APUNTE.COM.DO.- El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se vio obligado a pedir disculpas públicas este domingo luego de que un juez ordenara que el acto religioso celebrado durante su investidura vulneraba la neutralidad religiosa del Estado.
“Si este acto pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado ofrezco excusas por ello”, declaró el mandatario.
El 7 de agosto, De la Espriella dedicó casi media hora de la ceremonia a un momento religioso, con la presencia de un sacerdote, un pastor y un rabino, quien leyó versículos del Antiguo Testamento y concluyó su discurso con un “Viva Colombia y viva Israel”.
El evento no contó con la presencia de representantes musulmanes, a pesar de que en Colombia hay entre 85.000 y 100.000 musulmanes, según el Centro Pew de EE.UU., mientras que la comunidad judía cuenta con unos 5.000 miembros, de acuerdo con la Confederación de Comunidades Judías de Colombia. Juntos representan menos del 1% de la población, frente al 79% de católicos y 10% de protestantes, evangélicos o cristianos, según datos de la Defensoría.
El líder ultraderechista, que años atrás se declaraba ateo y llegó al poder con el apoyo de iglesias evangélicas, ha mantenido el discurso religioso que usó durante la campaña y lo ha trasladado a la gestión de su Gobierno. “Le encomiendo nuestro país al señor Jesucristo para que nos ayude a salir de esta tragedia”, dijo tras el terremoto del 10 de agosto que dejó cientos de muertos.
Antes de asumir el cargo, De la Espriella llevó a su futuro gabinete a un retiro espiritual cargado de religión, donde regaló biblias y enfatizó que su fe sería un asunto central. “He reafirmado una convicción: para construir una gran nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión”, expresó.
“La figura del retiro espiritual se había usado con otros gobiernos, pero no con esas connotaciones. Si es que las hubo, no mostraban esa parte. Eso es novedoso”, dijo a CNN Bibiana Ortega, experta en religión y política y profesora de la Universidad Javeriana.
En su discurso inaugural, proclamó el concepto de “Patria Milagro” como plan de gobierno, mencionó a Dios más de una decena de veces y finalizó con un “que viva Cristo rey”. Una senadora opositora se retiró de la sesión denunciando que la ceremonia “abiertamente amenaza la naturaleza laica del Estado colombiano”.
Ortega consideró que, visto desde la religión, estas formas “para los creyentes parece como coherente” con lo que expresó en la campaña presidencial, aunque no descartó que tenga también un aspecto estratégico “en términos de querer confirmarle algo a la gente”. Con un Gobierno que lleva solo unos días en el poder, dijo que esperará a ver “si estos actos se vuelven la norma o es más una performance”.
Si bien la atención de la gestión se la llevó el terremoto, ya había colocado a figuras cristianas ultraconservadoras, como el exprocurador Alejandro Ordóñez para la OEA, la abogada Viviane Morales en el Ministerio de Educación y el pastor Jaime Andrés Beltrán como ministro de Vivienda.
En su mensaje del domingo, De la Espriella aseguró que respeta la separación entre la Iglesia y el Estado y prometió garantizar “las libertades y los derechos de todos los colombianos sin ningún distingo”. De todas formas, volvió a finalizar su alocución con un “que viva Cristo Rey”. La resolución del juez Quinto Laboral del Circuito de Bogotá instó al mandatario a abstenerse de “incurrir en conductas que lleven aparejado su inclinación a la iglesia católica o a cualquier otro credo particular”.
Una ola de religiosidad
Las frases de De la Espriella encuentran su antecedente más cercano en el Gobierno de Jair Messias Bolsonaro (2019-2023), quien proclamó “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”. Católico, pero con fuertes vínculos con grupos evangélicos, contó con la presencia constante de pastores en su gestión. También mantienen similitudes con líderes como el salvadoreño Nayib Bukele, quien incorporó jornadas nacionales de oración, y el argentino Javier Milei, que utiliza referencias bíblicas recurrentes y conceptos como el de “las fuerzas del cielo” en sus discursos. Otros presidentes como Daniel Noboa en Ecuador o Keiko Fujimori también hacen alusiones a Dios, aunque con menor frecuencia y centralidad.

