APUNTE.COM.DO.- El plan que evalúa la administración Trump para permitir que un promotor inmobiliario use parte del Parque Nacional Yosemite enfrenta una fuerte oposición de funcionarios electos y grupos conservacionistas. La medida refleja preocupaciones más amplias sobre la privatización de algunos de los sitios más emblemáticos del país.
El Servicio de Parques Nacionales (NPS) analiza un intercambio de terrenos entre una constructora privada de Nevada y el parque. De acuerdo con documentos y declaraciones del abogado de la compañía, el canje permitiría a la empresa construir una carretera que facilitaría el acceso a un terreno de 33 hectáreas donde planea un pequeño complejo residencial y comercial.
Lanny Davis, abogado de la promotora Kingsbarn Realty Capital, indicó que el terreno, colindante al parque, dista 40 kilómetros por carreteras públicas. Agregó que la firma pretende construir una vía de acceso mucho más corta que cruzaría lo que hoy es territorio del parque. Kingsbarn luego aseguró que, si la propuesta se aprueba, el trayecto desde la propiedad hasta el valle de Yosemite tomaría 45 minutos.
La iniciativa se presenta como una solución provisional para el NPS, que en su propuesta de presupuesto para este año fiscal admitió no tener la autoridad legal para otorgar el terreno directamente a Kingsbarn.
El Departamento del Interior, del que depende el NPS, afirmó que no ha habido “ninguna presión política para alcanzar un resultado predeterminado” y que aún no se han tomado decisiones definitivas.
“Cualquier propuesta de intercambio o acceso a terrenos que involucre tierras del Servicio de Parques Nacionales estaría sujeta a todas las leyes, regulaciones y políticas departamentales federales aplicables, incluidos los procesos obligatorios de revisión ambiental y notificación pública”, dijo un portavoz del Departamento del Interior a CNN en un comunicado.
Esta medida representaría un nuevo intento de permitir el control privado de propiedades federales. Se produce tras los esfuerzos de la administración por reducir la extensión de terrenos protegidos en Utah y autorizar el uso de partes del Parque Nacional Big Bend en Texas para infraestructura de seguridad fronteriza. También evidencia los intentos del presidente Donald Trump por transformar sitios icónicos, que incluyen órdenes para retirar ciertos letreros, reducir protecciones y reasignar personal, acciones que han afectado a los guardaparques.
Un sindicato que representa a los empleados del NPS, incluidos los de Yosemite, expresó en una publicación de Instagram su “consternación”. “Como responsables de Yosemite, la cesión de tierras públicas a intereses privados es contraria a lo que defendemos”, señaló.