APUNTE.COM.DO.- Nika, una mujer iraní que logró huir de Irán, creyó haber encontrado seguridad al llegar a Estados Unidos. “Ahora estoy bien, estoy a salvo”, recordó haber pensado. “Puedo empezar una nueva vida aquí”.
Describió la alegría que sintió al llegar a “uno de los mejores países del mundo”, pero su felicidad fue efímera.
Nika forma parte de un número creciente de migrantes deportados por el Gobierno de Trump a países que no son su lugar de origen.

