APUNTE.COM.DO.- El Congreso Nacional estudiará nuevamente el proyecto de reforma policial, pero esta vez enfrentará un escollo inédito: la iniciativa será analizada simultáneamente en comisiones distintas del Senado y de la Cámara de Diputados, lo que podría frenar su avance.
En el proceso anterior, cuando el proyecto perimió, la pieza fue estudiada primero en el Senado y luego en la Cámara de Diputados. Ahora, la Cámara de Diputados envió el proyecto a una comisión, mientras que el Senado también designó su propia comisión, dando lugar a un análisis paralelo.
Esta falta de coordinación técnica choca con el Reglamento de la Cámara de Diputados, que contempla mecanismos para debates de alta trascendencia nacional, como las comisiones bicamerales, cuya función es “procurar la conciliación de la posición divergente de ambas cámaras respecto a las iniciativas legislativas”.
En lugar de unificar esfuerzos en una comisión bicameral, cada cámara optó por esquemas independientes con metodologías distintas. La Cámara de Diputados remitió la iniciativa a su Comisión Permanente de Interior y Policía, especializada en orden público y seguridad ciudadana, mientras que el Senado creó una comisión especial de carácter excepcional y transitorio.
Esta disparidad metodológica podría provocar que ambas cámaras aprueben textos diferentes e incompatibles, lo que obligaría a un proceso de enmiendas y modificaciones cruzadas.
El diputado Carlos Sánchez, presidente de la Comisión Permanente de Interior y Policía, defendió la propuesta de su cámara: “Debería de ser, porque nosotros presentamos el mismo proyecto que había hecho el Senado, pero ahora se le van a hacer modificaciones”.
Por su parte, el senador Franklin Romero, proponente del proyecto en el Senado y presidente de la comisión especial, señaló que el Congreso “debería evaluar un mecanismo” para avanzar, aunque favoreció que el Senado lidere la discusión, ya que durante siete meses se escucharon allí a todos los sectores vinculados a la iniciativa.
La reforma modifica la Ley Orgánica 590-16 de la Policía Nacional y plantea cambios en la organización y funcionamiento de la institución, la carrera policial, la formación de los agentes y la regulación del uso de la fuerza. También introduce nuevas categorías dentro de la Policía y mecanismos para fortalecer los controles internos y la profesionalización.
Entre las novedades se incluye la creación de un Centro Nacional de Estándares de la Profesión Policial y disposiciones sobre derechos, bienestar y compensaciones de los agentes. La propuesta también busca limitar la prestación de servicios policiales en instituciones del Estado, salvo excepciones.
Con ambas comisiones apoderadas, la reforma se enfrenta a un posible laberinto de doble análisis. El proyecto tiene un plazo de dos legislaturas para ser aprobado, de lo contrario perimiría nuevamente.
El director general de la Policía Nacional, Ernesto Rafael Rodríguez García, se reunió el miércoles con los presidentes del Senado, Ricardo de los Santos, y de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, para resaltar la importancia de la aprobación de la reforma. Rodríguez García afirmó que continuará contribuyendo con la seguridad nacional: “La reforma está en espera de su legalidad para un mejor desenvolvimiento institucional. Esa legalidad significa cuando sea aprobada la ley, cuando el Congreso lo entienda pertinente y que luego sea promulgada”.